Comentario a la
Parashá
"E Israel vio la gran mano"
(14:31)
"El sustento del individuo es tan
difícil como la división del Mar Rojo"
(Los Sabios).
¿Cómo puede ser que a Hashem algo Le
resulte "difícil"? ¿Acaso la división
del Mar Rojo fue más difícil que la
Creación de todo el universo? Y esto,
Hashem lo logró con dos letras. Y ¿cómo
puede ser que proveerle sustento a una
persona Le sea difícil a Aquél Que
habló, y se creó el mundo?
La persona tiene que esforzarse tanto
como pueda para sustentarse a sí mismo y
a todos los que de él dependen. Y si
bien todo lo que recibimos se decreta en
Rosh Hashaná, no obstante, Hashem quiere
que hagamos un esfuerzo para ayudarnos a
nosotros mismos tanto como sea posible.
Lo mismo ocurrió con la división del
mar: los Hijos de Israel debían entrar
al mar, lo más adentro posible, y recién
entonces el mar se dividiría ante ellos.
He aquí una equiparación de ambos
conceptos: la división del mar y el
sustento del hombre. Los comienzos
siempre son difíciles. Es difícil
empezar a trabajar, pues uno no sabe
cómo resultarán las cosas, y lo
persiguen todas las cuentas que tiene
que pagar: todo un mar de
responsabilidades que aparentemente
tratan de ahogarlo.
Y a los Hijos de Israel les resultó
difícil zambullirse en el Mar Rojo,
perseguidos por un ejército de egipcios
que intentaban ahogarlos.
Lo único que debemos hacer es hacer
el intento, y Hashem se encargará de que
no nos ahoguen ni los egipcios ni las
cuentas.
(Adaptado de Maasei
Lemelej)
"Ocurrió
que cuando Moshe elevaba la mano, Israel
prevalecía, y cuando la bajaba,
prevalecía Amalek" (17:11)
Existe una fuerza en este mundo que
trata de aprisionar la realidad dentro
de los confines del entendimiento del
Hombre; una fuerza según la cual todo lo
que está más allá de la razón humana no
existe; una fuerza que busca comprimir
toda la existencia dentro del cráneo
hueco del hombre. Esa fuerza se llama
Amalek.
El pueblo judío permanece inmutable
en oposición a esa idea. El pueblo judío
es testigo eterno de que la existencia
no se limita a la comprensión que el
Hombre posee de ella. El pueblo judío
coloca la acción antes que las palabras:
nosotros somos el pueblo que dijo "Naasé
ve nishmá", haremos y oiremos.
Nosotros nos comprometemos con Hashem
antes de comprender o siquiera tratar de
entender el significado de Su Torá. ¿Qué
otra opción podría ser intelectualmente
sincera? Cuando las manos de Moshe se
elevaban sobre su cabeza, triunfaba el
pueblo judío. Cuando la acción, vale
decir, las manos, anteceden a la cabeza,
o sea, el intelecto, el pueblo judío
sale victorioso de su batalla contra la
fuerza de Amalek. Pero cuando la cabeza
está por encima de las manos, el que
domina es Amalek.
(Adaptado de
"Worldmask" del Rabí Akiva Tatz)
"Hashem
es un Amo de la guerra; Hashem es Su
Nombre" (15:3)
Según explica Rashi, Hashem libra la
guerra, no con armas, sino con Su
Nombre. Pero ¿cuál es la revelación de
Rashi? ¿Acaso alguien pensó que Hashem
tenía una fábrica de armas?
Cuando Moshe mató al egipcio en la
parashat Shemot, nuestros Sabios enseñan
que "puso los ojos" sobre él, y el
egipcio se transformó en una pila de
huesos (Berajot 55a).
Todos los seres vivos de este mundo
viven únicamente gracias a que adentro
tienen una chispa de santidad. Al "poner
los ojos" en el egipcio, Moshe atrajo
con su vista la chispa de santidad que
mantenía la existencia del egipcio, y lo
único que quedó de éste fue una mera
pila de huesos. Algo parecido tuvo lugar
con la división del mar, pero a una
escala muchísimo mayor.
En el mar, hubo una revelación de
Divinidad que atrajo todos los
fragmentos de santidad que se
encontraban enmarañados en los cuerpos
de los egipcios, llevándolos de regreso
a la Fuente de toda la vida.
Así fue como los egipcios se vieron
privados de la fuerza vital que los
sustentaba.
Existe un principio místico según el
cual la mano izquierda corresponde a
Din, la justicia estricta, mientras que
la mano derecha es Rajamim, compasión.
Nuestros Sabios nos enseñan que la
mano izquierda aleja, mientras que la
derecha acerca. Cuando una persona es
castigada por un mal acto que cometió,
se dice que la mano izquierda, la
justicia estricta, lo aleja.
Pero con Egipto ocurrió otra cosa. Su
caída no llegó a manos de los mensajeros
de la justicia, sino exactamente al
revés. Los egipcios fueron castigados
porla mano derecha de D-os, que acercaba
todos los fragmentos de santidad que
había dentro de ellos.
Ahora se entiende lo que quiso decir
Rashi cuando afirmó que Hashem no hace
la guerra con armas.
El arma de Hashem es Su Gran Nombre:
el Nombre de la Compasión, que
representa Su esencia. Cuando éste es
revelado, toda la vida es atraída hacia
El como a un imán.
Esta es también la explicación del
versículo "Tu diestra, Hashem, es
exaltada en poder; Tu diestra, Hashem,
aplasta al enemigo". La Mano derecha
acerca todas las chispas de santidad.
(Shem mi Shmuel)
Jueces 4:4 - 5:31
Así como el tema de la Parashá de
esta semana es la Canción del Mar, el
tema de la Haftará es la Canción de la
profetisa Devora. Tanto la Parashá como
la Haftará describen la santidad de la
Mujer Judía: en Egipto, Yojeved y Miriam
fueron cruciales en el rescate de Moshé,
quien fue el agente de la redención.
Tras el cruce del mar, las mujeres
judías, bajo el liderazgo de Miriam,
quisieron enunciar tu absoluta confianza
en Hashem, con su propia canción de
alabanza. El pueblo judío había olvidado
por completo cuál era su misión, y
habían "tomado a las hijas de la
población cananea entre los que vivían,
por mujeres, y habían dado sus propias
hijas a sus hijos (de los cananeos), y
servían a sus dioses".
Hashem decreta que deben sufrir a
causa de esto. Y parte del sufrimiento
adopta la forma del cruel general
llamado Sisera, literalmente, el
"pacificador" o el "silenciador".
No obstante, en este punto extremo,
Israel dirige su corazón a Hashem.
En la gloriosa Canción de Devora,
vemos este cambio en el corazón del
pueblo, causado por el poder purificador
del sufrimiento.
Y todo se debió al mérito inolvidable
de una mujer gloriosa, sostenida por el
Espíritu de Hashem, ardiente de
entusiasmo por Su Palabra, quien hizo
avergonzar a los hombres, y quien con
sus "palabras llameantes" los llenó de
coraje y valentía.
No fue la espada de Barak, sino el
espíritu de Devora, las palabras de
Devora, los que obtuvieron la victoria.
(Adaptado de rabí
Mendel Hirsch y el Jumash Artscroll
Stone)
"Devora
era una profetisa, una mujer ardiente"
(4:4)
Con frecuencia vemos que las mujeres
no pueden actuar como jueces bíblicos. Y
la razón es que el juez bíblico debe
poseer una cierta dureza, y las "mujeres
son de naturaleza compasiva". Sin
embargo, Devora fue una excepción. Ella
era como una "antorcha", capaz de
sobreponerse a su natural suavidad
femenina, y de arder como un fuego,
juzgando a los malvados.
(Ahavat Yonatan, en
Maianá shel Torá)
Canciones que
cantamos en la mesa de Shabat .
Eshet Jail
"Una Mujer de Valor..."
Capa parsá le aní, veiadea shilja
le evión.
"Ella les abre su palma a los pobres, y
extiende sus manos a los indigentes "
La palabra singular "palma" va
seguida de la palabra plural "manos", en
este tributo a la naturaleza caritativa
de la Mujer de Valor. Cuando la mujer
siente un fuerte deseo de darles caridad
a los pobres, aunque sus propios medios
sean tan limitados que no pueda ofrecer
más que una palma de ayuda, la
recompensa que obtiene es la capacidad
de dar generosamente con las dos manos
llenas. El cambio de "pobre" a
"indigente" también significa la
sensibilidad de la persona caritativa,
quien reconoce las distintas necesidades
de los que dependen de otros. La Eshet
Jail abre su palma al pobre, para que
tome lo que necesita, pero con el
indigente, al que no tiene nada, ella
toma la iniciativa, extendiendo sus
manos.