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ÉXODO

CAPÍTULO 4

 

Este Capítulo de la Torá está dedicado a la Memoria de:

José -Yosef- BaYona Vila, Z''TL (Zejer Tzadik Livrajá)

 

 

 

4:1 Y respondió Moisés y dijo: Mas ellos no me creerán ni escucharán mi voz, porque dirán: "No se te ha aparecido el Eterno".

Vaya'an Moshe vayomer vehen lo-ya'aminu li velo yishme'u bekoli ki yomru lo-nir'ah eleyja Adonay.

 

4:2 Y el Eterno le dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.

Vayomer elav Adonay mah-zeh veyadeja vayomer mateh.

 

4:3 Y El dijo: Echala a tierra. Y él la echó a tierra, y se convirtió en una serpiente; y huyó Moisés ante ella. (1)

Vayomer hashlijehu artsah vayashlijehu artsah vayehi lenajash vayanas Moshe mipanav.

 

4:4 Y dijo el Eterno a Moisés: Extiende tu mano y tómala por su cola; y él extendió su mano, la asió y se tornó vara en su palma.

Vayomer Adonay el-Moshe shlaj yadeja ve'ejoz biznavo vayishlaj yado vayajazek bo vayehi lemateh bejapo.

 

4:5 Para que crean ellos que se te ha aparecido el Eterno, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Lema'an ya'aminu ki nir'ah eleyja Adonay Elohey avotam Elohey Avraham Elohey Yitsjak v'Elohey Ya'akov.

 

4:6 Y el Eterno le dijo más: Pon tu mano en tu seno. Y puso el su mano en su seno, la sacó y he aquí que su mano estaba leprosa (2) (y blanca) como la nieve.

Vayomer Adonay lo od have-na yadeja bejeykeja vayave yado bejeyko vayotsi'ah vehineh yado metsora'at kashaleg.

 

4:7 Y El dijo: Vuelve tu mano a tu seno. El volvió su mano a su seno y al sacarla de su seno he aquí que se tornó como toda su carne.

Vayomer hashev yadeja el-jeykeja vayashev yado el-jeyko vayotsi'ah mejeyko vehineh-shavah kivesaro.

 

4:8 Y si no te creyeren ni dieren oídos a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la última señal;

Vehayah im-lo ya'aminu laj velo yishme'u lekol ha'ot harishon vehe'eminu lekol ha'ot ha'ajaron.

 

4:9 y si no creyeren tampoco a estas dos señales ni escucharen tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra seca; y el agua, al tomarla del río, vendrá a ser sangre en tierra seca.

Vehayah im-lo ya'aminu gam lishneh ha'otot ha'eleh velo yishme'un lekoleja velakajta mimeymey haYe'or veshafajta hayabashah vehayu hamayim asher tikaj min-haYe'or vehayu ledam bayabashet.

4:10   Y dijo Moisés al Eterno: ¡Te ruego, Eterno! No soy hombre elocuente de ayer ni de anteayer (desde mucho tiempo), ni desde que hablaste a tu siervo, sino que soy pesado de boca y pesado de lengua.(3)

Vayomer Moshe el-Adonay bi Adonay lo ish devarim anoji gam mitmol gam mishilshom gam me'az daberja el-avdeja ki jevad-peh ujevad lashon anoji.

 

4:11   Y el Eterno le dijo: ¿quíen colocó la boca al hombre? O ¿quién le hace mudo o sordo, vidente o ciego? ¿Acaso no Yo, el Eterno?

Vayomer Adonay elav mi sam peh la'adam o mi-yasum ilem o jeresh o fike'aj o iver halo anoji Adonay.

 

4:12     Y ahora ve y Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar.

Ve'atah lej ve'anoji eheyeh im-pija vejoreytija asher tedaber.

 

4:13        Y él dijo: ¡Por favor, Eterno! Envía, te ruego, por mano de (otro) que (quieras) enviar.

Vayomer bi Adonay shlaj-na beyad-tishlaj.

 

4:14    Y se encendió la ira del Eterno contra Moisés, y El dijo: Por cierto, Aarón (Aharon) el levita, hermano tuyo, Yo sé que él puede hablar bien. Además he aquí que sale a recibirte, y al verte se regocijará en su corazón.

Vayijar-af Adonay beMoshe vayomer halo Aharon ajija haLevi yadati ki-daber yedaber hu vegam hineh-hu yotse likrateja vera'aja vesamaj belibo.

 

4:15   Tú le hablarás a él y pondrás las palabras en su boca; y Yo estaré con tu boca y con su boca y os enseñaré lo que habéis de hacer.

Vedibarta elav vesamta et-hadvarim befiv ve'anoji eheyeh im-pija ve'im-pihu vehoreyti etjem et asher ta'asun.

 

4:16   Y él hablará por tu orden al pueblo; y sucederá que él te servirá a ti de boca, y tú le servirás a él de señor.

Vediber-hu leja el-ha'am vehayah hu yihyeh-leja lefeh ve'atah tihyeh-lo le'Elohim.

 

4:17   Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.

Ve'et-hamateh hazeh tikaj beyadeja asher ta'aseh-bo et-ha'otot.

 

4:18   Y fue Moisés y volvió a Yéter (Yitró), su suegro, y le dijo: Iré, te ruego, y volveré con mis hermanos que están en Egipto y veré si viven todavía. Y dijo Yitró a Moisés: Vete en paz.

Vayelej Moshe vayashov el-yeter jotno vayomer lo eljah-na ve'ashuvah el-ajay asher-beMitsrayim ve'er'eh ha'odam jayim vayomer Yitro le-Moshe lej leshalom.

 

4:19   Y dijo el Eterno a Moisés en Midián: Anda, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida.

Vayomer Adonay el-Moshe beMidyan lej shuv Mitsrayim ki-metu kol-ha'anashim hamevakshim et-nafsheja.

 

4:20   Y tomo Moisés a su mujer y a sus hijos y los hizo cabalgar sobre un asno, y se volvió a la tierra de Egipto. Tomó (también) la vara de Dios en su mano.

Vayikaj Moshe et-ishto ve'et-banav vayarkivem al-hajamor vayashov artsah Mitsrayim vayikaj Moshe et-mateh ha'Elohim beyado.

 

4:21   Y dijo el Eterno a Moisés: Cuando te vayas para volver a Egipto, observa todas las maravillas que he puesto en tu mano y las harás ante el Faraón; y Yo endureceré su corazón (4) y él no dejará ir al pueblo.

Vayomer Adonay el-Moshe belejteja lashuv Mitsraymah re'eh kol-hamoftim asher-samti veyadeja va'asitam lifney Far'oh va'ani ajazek et-libo velo yeshalaj et-ha'am.

 

4:22   Y dirás al Faraón: Así ha dicho el Eterno: Israel es mi hijo, mi primogénito.

          Ve'amarta el-Par'oh koh amar Adonay beni vejori Yisra'el.

 

4:23   Y ya te he dicho: Deja ir a mi hijo para que me sirva, y tú rehusaste dejarlo ir; he aquí que voy a matar a tu hijo primogénito.

Va'omar eleyja shalaj et-beni veya'avdeni vatema'en leshaljo hineh anoji horeg et-binja bejoreja.

 

4:24   Y aconteció en el camino, en una posada, que el (ángel del) Eterno lo encontró (atacó) a Moisés con enfermedad mortal y procuró matarlo. (5)

Vayehi vaderej bamalon vayifgeshehu Adonay vayevakesh hamito.

 

4:25   Y tomó Seforá un pedernal y cortó el prepucio a su hijo, y Io acercó a sus pies (de Moisés), diciendo: Ciertamente eres para mí un esposo de sangre (tú, hijo, serías culpable de la muerte de mi esposo).

Vatikaj Tsiporah tsor vatijrot et-orlat benah vataga leraglav vatomer ki jatan-damim atah-li.

 

4:26   Y el (ángel) lo soltó. Y ella dijo: Esposo de sangre, con motivo de la circuncision.

Vayiref mimenu az amerah jatan damim lamulot.

 

4:27   Y el Eterno dijo a Aarón: Ve al desierto al encuentro de Moisés. Y él fue y le encontró en el monte de Dios, y le besó.

Vayomer Adonay el-Aharon lej likrat Moshe hamidbarah vayelej vayifgeshehu behar ha'Elohim vayish

 

4:28   Y Moisés refirió a Aarón todas las palabras del Eterno que le había enviado, y todas las señales que le había encomendado.

Vayaged Moshe le-Aharon et kol-divrey Adonay asher shelajo ve'et-kol ha'otot asher tsivahu.

 

4:29   Y fueron Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel;

          Vayelej Moshe ve'Aharon vaya'asfu et-kol-zikney beney Yisra'el.

 

4:30   Y habló Aarón todas las palabras que había dicho el Eterno a Moisés, quien hizo las señales a los ojos del pueblo.

Vayedaber Aharon et kol-hadvarim asher-diber Adonay el-Moshe vaya'as ha'otot le'eyney ha'am.

 

4:31   Y creyó el pueblo; y cuando oyeron que el Eterno había visitado a los hijos de Israel, y que Él había visto su aflicción, se inclinaron y se postraron.

Vaya'amen ha'am vayishme'u ki-fakad Adonay et-beney Yisra'el veji ra'ah et onyam vayikdu vayishtajavu.

 

 

 

Comentario:

 

1

 El Midrash (Shemot Rab. 3, 12) hace referencia a la conversación que una señora pagana de la antigua Roma tuvo con el rabino Yosé, para demostrar mejor la omnipotencia de Dios. "Mi dios es más poderoso que el tuyo", le dijo ella, puesto que Moisés quedó inmóvil, escondiendo su rostro cuando la Divina Providencia se le apareció en la zarza ardiente; pero cuando vio a la serpiente, que es mi dios, tuvo miedo y huyó con el fin de escapar de él". El rabino le respondió: "Cuando Dios se reveló en la zarza, no había lugar hacia donde Moisés pudiera huir, ya que nuestro Dios se encuentra en todo lugar; pero en el caso de la serpiente que es tu dios, es suficiente correr unos pasos para escapar de él". (La palabra Macom, que es uno de los calificativos de Dios, significa también lugar, declarando que Dios está en todas partes.)

2
Esto lo hizo Dios como castigo por haber dicho: "mas ellos no me creerán" (vers. 1) puesto que la persona que habla mal de su prójimo es atacada de lepra (ver el caso de Miriam, Números XII, l-lO).


3
 Moisés era un hombre de lengua tarda, pero Dios insistía en que fuese él el guía de Israel por su valor moral, extrema bondad, piedad y modestia. He aquí un ejemplo de su bondad y piedad citado en el Midrash: Cierta vez Moisés, cuando apacentaba las ovejas de Yitró, su suegro, vio que un cordero se apartó repentinamente del rebaño y comenzó a correr. Moisés lo siguió a fin de traerlo de vuelta, pero el animalito huyó aún más, hasta que alcanzó una fuente para calmar su sed. " ¡Pobre corderillo! - exclamó Moisés - No sabía por qué te habías escapado, pero ahora debes estar muy cansado". Lo levantó entonces en sus brazos y lo cargó hasta donde estaba el rebaño. Dios lo vio todo y le dijo: "Quien tanto cuidado y piedad dedica a los animales que le son confiados, es digno de ser pastor de mi rebaño. Tú serás el guía ideal de mi pueblo".

 

4
 Dios sabía de antemano que el Faraón endurecería su corazón para no dejar libres a los hijos de Israel. En virtud de que Dios concedió al ser humano la libertad de escoger entre el bien y el mal, no impide a nadie hacer lo que quiere; por el contrario, encamina a la persona según las inclinaciones del corazón de cada cual, pero le da muchas oportunidades para que haga penitencia antes de castigarla, según lo vemos en el caso del Faraón.

 

5

Los versículos 24, 25 y 26 fueron explicados de la siguiente manera: Y aconteció en el camino que en la posada encontró el ángel de Dios a Moisés y le quiso matar, porque se demoraba en cumplir la misión que Dios le había encargado, la de sacar a los hijos de Israel de Egipto; o según algunos exegetas, por no haber circuncidado a sus hijos a tiempo. Entonces Seforá tomó una piedra aguda y cortó el prepucio de su hijo, lo arrojó a los pies de Moisés y pronunció acerca de su hijo las siguientes palabras: "Tú ibas a ser culpado de la sangre de mi esposo, tú ibas a ser el causante de su muerte". Entonces el ángel soltó a Moisés, y Seforá se persuadió de que fue por causa de que Moisés había demorado la circuncisión de sus hijos, por lo que el ángel vino a matarlo

 

 

Editado por: Perla Tatiana Bayonah

 

 

     

 


 

 
   
       
       
       
       
   
 

 

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