Akiva era un niño brillante, pero se enojaba muy rápido. Si alguien tomaba su lápiz, gritaba. Si perdía un juego, pateaba la silla. Si su hermano hablaba, Akiva interrumpía.
Un día, Rabí Moshe le dijo: “Akiva, tú tienes mucha fuerza. Pero todavía no has aprendido a manejarla.”
Akiva preguntó: “¿Entonces no soy fuerte?”
Rabí Moshe sonrió: “Eres fuerte cuando puedes detener tu mano, cuidar tu boca y escoger Shalom. El Nazir nos enseña que un héroe no siempre hace lo que quiere; un héroe elige lo correcto.”
Desde ese día, Akiva practicó el Botón Pausa: cerrar los ojos, respirar tres veces y decir: “Yo elijo Shalom.”


