| # | Hebreo | Transliteración | Español |
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| 1 | תְּפִלָּ֗ה לְעָנִ֥י כִֽי־יַעֲטֹ֑ף וְלִפְנֵ֥י יְ֝הוָ֗ה יִשְׁפֹּ֥ךְ שִׂיחֽוֹ׃ | Tefilláh leaní ji-yaatóf, velifnéi Adonái yishpój sijó. | Oración del afligido, cuando está abatido y derrama su lamento delante de Adonai. |
| 2 | יְהוָה֮ שִׁמְעָ֪ה תְפִלָּ֫תִ֥י וְ֝שַׁוְעָתִ֗י אֵלֶ֥יךָ תָבֽוֹא׃ | Adonái shimáj tefillatí, veshávatí eléija tavó. | Oh Adonai, escucha mi oración, y llegue a Ti mi clamor. |
| 3 | אַל־תַּסְתֵּ֬ר פָּנֶ֨יךָ ׀ מִמֶּנִּי֮ בְּי֪וֹם צַ֥ר לִ֥י הַטֵּֽה־אֵלַ֥י אָזְנֶ֑ךָ בְּי֥וֹם אֶ֝קְרָ֗א מְהֵרָ֥ה עֲנֵֽנִי׃ | Al-tastér panéija mimménni beyóm tzar lí, sattéh-elái oznejá beyóm ekrá mejeráh anéni. | No escondas de mí Tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí Tu oído; en el día que Te invoco, respóndeme pronto. |
| 4 | כִּֽי־כָל֥וּ בְעָשָׁ֥ן יָמָ֑י וְ֝עַצְמוֹתַ֗י כְּמוֹ־קֵ֥ד נִחָֽרוּ׃ | Ki-jalú veashán yamái, veatzmotái jemó-kéd nijáru. | Porque mis días se han consumido como humo, y mis huesos están quemados como un tizón. |
| 5 | הוּכָּֽה־כָ֭עֵשֶׂב וַיִּבַשׁ_ לִבִּ֑i כִּֽי־שָׁ֝כַ֗חְתִּי מֵאֲכֹ֥ל לַחְמִֽי׃ | Hukkáh-jaésev vayyívash livbí, ki-shájajti meajól lajmí. | Mi corazón está herido y seco como la hierba, por lo que me olvido de comer mi pan. |
| 6 | מִקּוֹל_ אַנְחָתִ֑י דָּבְקָ֥ה עַ֝צְמִ֗י לִבְשָׂרִֽי׃ | Mikkól anjatí, davká atzmí livsarí. | Por la voz de mi gemido, mis huesos se han pegado a mi carne. |
| 7 | דָּ֭מִיתִי לִקְאַ֣ת מִדְבָּ֑ר הָ֝יִ֗יתִי כְּכ֥וֹס חֳרָבֽוֹת׃ | Damíti likát midbár, jayíti kejós joravót. | Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las ruinas. |
| 8 | שָׁקַ֥דְתִּי וָאֶהְיֶ֑ה כְּ֝צִפּ֗וֹר בּוֹדֵ֥ד עַל־גָּֽג׃ | Shakádti vaéhyeh, ketzippór bodéd al-gág. | Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado. |
| 9 | כָּל־הַ֭יּוֹם חֵרְפ֣וּנִי אוֹיְבָ֑י מְ֝הוֹלָלַ֗י בִּ֣י נִשְׁבָּֽעוּ׃ | Kol-hayóm jerfúni oyevái, mejolalái bí nishbáu. | Todo el día me ultrajan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, contra mí han jurado. |
| 10 | כִּֽי־אֵ֭פֶר כַּלֶּ֣חֶם אָכָ֑לְתִּי וְ֝שִׁקֻּוָי בִּבְכִ֥י מָסָֽכְתִּי׃ | Ki-éfer kalléjem ajálti, veshikuvái bivjí masájti. | Por lo cual como ceniza a manera de pan, y mezclo mi bebida con llanto, |
| 11 | מִפְּנֵֽי־זַעַמְךָ_ וְקִצְפֶּ֑ךָ כִּ֥i הֶ֝עֱלִיתַ֗נִי וַתַּשְׁלִיכֵֽנִי׃ | Mippnei-zȧamjá vejitzpéja, ki heelitáni vattashlijéni. | a causa de Tu indignación y Tu furor; pues me alzaste y me has arrojado. |
| 12 | יָ֭מַי כְּצֵ֣ל נָט֑וּי וַ֝אֲנִ֗י כָּעֵ֥שֶׂב אִיבָֽשׁ׃ | Yamái ketzél natúi, vaaní jaésev eivásh. | Mis días son como sombra que declina, y me seco como la hierba. |
| 13 | וְאַתָּ֣ה יְ֭הוָה לְעוֹלָ֣ם תֵּשֵׁ֑ב וְ֝זִכְרְךָ_ לְדֹ֥ר וָדֹֽר׃ | Veáttah Adonái leolám teshév, vezijrejá ledór vadór. | Mas Tú, oh Adonai, permanecerás para siempre, y Tu memoria de generación en generación. |
| 14 | אַתָּ֣ה תָ֭קוּם תְּרַחֵ֣ם צִיּ֑וֹן כִּי־עֵ֥ת לְ֝חֶֽנְנָהּ כִּי־בָ֥א מוֹעֵֽד׃ | Áttah takúm tejrajém Tziyyón, ji-ét lejenenáhj ji-vá moéd. | Tú Te levantarás y tendrás misericordia de Sión, porque es tiempo de tener piedad de ella, porque el plazo fijado ha llegado. |
| 15 | כִּֽי־רָצ֣וּ עֲ֭בָדֶיךָ אֶת־אֲבָנֶ֑יהָ וְאֶת־עֲפָרָ֥הּ יְחֹנֵֽנוּ׃ | Ki-ratzú avadéija et-avanéiha, veét-afaráh yejonénu. | Porque Tus siervos aman sus piedras, y de su polvo tienen compasión. |
| 16 | וְיִֽרְא֤וּ גוֹיִם_ אֶת־שֵׁ֣ם יְהוָ֑ה וְכָל־מַלְכֵ֥י הָ֝אָ֗רֶץ אֶת־כְּבוֹדֶֽךָ׃ | Veyirú goyím et-shém Adonái, vetól-maljéi haáretz et-kevodéja. | Entonces las naciones temerán el Nombre de Adonai, y todos los reyes de la tierra Tu gloria; |
| 17 | כִּֽי־בָנָ֨ה יְהוָ֥ה צִיּ֑וֹן נִרְאָ֥ה בִּכְבוֹדֽוֹ׃ | Ki-vanáh Adonái Tziyyón, niráj bijvodó. | cuando Adonai haya edificado a Sión, y aparezca en Su gloria; |
| 18 | פָּ֭נָה אֶל־תְּפִלַּ֣at הָעַרְעָ֑ר וְלֹֽא־בָ֝זָה אֶת‑תְּפִלָּתָֽם׃ | Pánáh el-tefillát haarár, veló-vázáj et-tefillatám. | cuando haya atendido a la oración de los desvalidos, y no haya despreciado el rezo de ellos. |
| 19 | תִּכָּ֣תֶב זֹ֭את לְדֹ֣ר אַחֲר֑וֹ וְעַ֥ם נִ֝בְרָא יְהַלֶּל־יָֽהּ׃ | Tikkátef zōt ledór ajarón, veám nivrá yejallel-Yáh. | Se escribirá esto para la generación venidera; y el pueblo que ha de ser creado alabará a Yah. |
| 20 | כִּֽי־הִ֭שְׁקִיף מִמְּר֣וֹם קָדְשׁ֑וֹ יְ֝הוָה מִשָּׁמַ֤יִם ׀ אֶל‑אָ֥רֶץ הִבִּֽיט׃ | Ki-hishqíf mimm'róm kodshó, Adonái mishamáyim el-áretz hibbít. | Porque miró desde la altura de Su santuario; Adonai contempló la tierra desde los cielos, |
| 21 | לִ֭שְׁמֹעַ אֶנְקַ֣at אָסִ֑יר לְ֝פַתֵּ֗חַ בְּנֵ֣י תְמוּתָֽה׃ | Lishmóa enqát asír, lefattéaj bnei temutáj. | para oír el gemido de los presos, para liberar a los sentenciados a muerte; |
| 22 | לְסַפֵּ֣ר בְּ֭צִיּוֹן שֵׁ֣ם יְהוָ֑ה וּ֝תְהִלָּת֗וֹ בִּירֽוּשָׁלִָֽם׃ | Lesappér beTziyyón shém Adonái, uthillató b'Yerushaláim; | para que publiquen en Sión el Nombre de Adonai, y Su alabanza en Jerusalén, |
| 23 | בְּהִקָּבֵ֥ץ עַמִּ֥ים יַחְדָּ֑ו וּ֝מַמְלָכ֗וֹת לַעֲבֹ֥ד אֶת‑יְהוָֽה׃ | Bejikkavétz ammím yajdáv, umamlajót laavód et-Adonái. | cuando los pueblos se congreguen a una, y los reinos para servir a Adonai. |
| 24 | עִנָּ֨ה בַדֶּ֖רֶךְ כֹּחִ֑i (כֹּחִ֥י) קִצַּ֥ר יָמָֽי׃ | Innáh vaddérej kojí, kitzzár yamái. | Él debilitó mi fuerza en el camino; acortó mis días. |
| 25 | אָמַ֗ר אֵלִ֡י אַֽל־תַּ֭עֲלֵנִי בַּחֲצִ֣י יָמָ֑י בְּדֹ֖ר דּוֹרִ֣ים שְׁנוֹתֶֽיךָ׃ | Omár Elí al-taaléni vajatzí yamái, bedór dorím shnotéija. | Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son Tus años. |
| 26 | לְ֭פָנִים הָאָ֣רֶץ יָסַ֑דְתָּ וּֽמַעֲשֵׂ֖ה יָדֶ֣יךָ שָׁמָֽיִם׃ | Lefaním haáretz yasádta, umaaséh yadéija shamáyim. | Desde el principio Tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de Tus manos. |
| 27 | הֵ֤מָּה ׀ יֹאבֵ֨דוּ ׀ וְאַתָּ֬ה תַעֲמֹ֗ד וְ֭כֻלָּם כַּבֶּ֣גֶד יִבְל֑וּ כַּלְּב֖וּשׁ תַּחֲלִיפֵ֥ם וְֽיַחֲלֹֽפוּ׃ | Jémmaj yoúvedu veáttah taamód, vejullám kabbéged yivlú, jallĕvúsh tajalifém veyajallófu. | Ellos perecerán, mas Tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una vestidura los cambiarás, y pasarán. |
| 28 | וְאַתָּה‑ה֑וּא וּ֝שְׁנוֹתֶ֗יךָ לֹ֣א יִתָּֽמּוּ׃ | Veáttah-hú, ushnotéija ló yittámmu. | Pero Tú eres el mismo, y Tus años no se acabarán. |
| 29 | בְּנֵֽי־עֲבָדֶ֥יךָ יִשְׁכּ֑וֹנוּ וְ֝זַרְעָ֗ם לְפָנֶ֥יךָ יִכּֽוֹן׃ | Bnei-avadéija yishkónu, vezaram lefanéija yikkón. | Los hijos de Tus siervos habitarán seguros, y su descendencia estará firme delante de Ti. |
Comentario breve
El Salmo 102 destaca como uno de los siete solemnes cantos de penitencia y aflicción profunda (Tejilót Tajanuním) dentro del libro de Tehilim. Su encabezado posee una naturaleza única: no se atribuye a un autor específico como David o Asaf, sino que se dedica universalmente a la figura del "afligido" (Aní) que, desbordado por el dolor, derrama su lamento íntimo ante Adonai. El salmo entrelaza de forma magistral dos niveles de crisis. Abre con una desgarradora elegía individual donde el suplicante describe su debilitamiento físico y aislamiento social mediante vívidas metáforas ornitológicas (el pelícano del desierto y el pájaro solitario). Sin embargo, en la segunda sección, la queja se eleva hacia una dimensión nacional y profética: el autor clama por la reconstrucción de Sión, intuyendo que el plazo fijado para la compasión divina ha llegado. El salmo halla su resolución teológica al contrastar la transitoriedad del ser humano y del propio orden cósmico —que envejecerá como un vestido— con la eternidad absoluta e inmutable de Adonai, Quien garantiza la continuidad de las generaciones de Sus siervos.