shalomhaverim.org
Volver al Índice
Tehilim 104 / Salmo 104
#HebreoTransliteraciónEspañol
1בָּרֲכִ֣י נַ֭פְשִׁי אֶת־יְהוָ֑ה יְהוָ֤ה אֱלֹהַ֨י ׀ גָּדַ֣לְתָּ מְּאֹ֔ד ה֘וֹד וְהָדָ֥ר לָבָֽשְׁתָּ׃Barejí nafshí et-Adonái. Adonái Elohái gadálta meód, hód vejadár laváshta.Bendice, alma mía, a Adonai. Oh Adonai, Dios mío, Te has engrandecido en extremo; de esplendor y majestad Te has vestido.
2עֹֽטֶה־א֭וֹר כַּשַּׂלְמָ֑ה נוֹטֶ֥ה שָׁ֝מַיִם כִּירִיעָֽה׃Otéh-ór kassalmáh, notéh shamáyim kiyriáj.El que se cubre de luz como de una vestidura, que extiende los cielos como una cortina;
3הַ֥מְקָרֶ֥ה בַמַּ֨יִם ׀ עֲלִיּוֹתָ֗יו הַשָּׂם־עָבִ֥ים רְכוּב֑וֹ הַ֝מְהַלֵּ֗ךְ עַל־כַּנְפֵי־רֽוּחַ׃Hamkaréh vammáyim aliyyotáv, hassám-avím rejuvó, jamjalléj al-kanfei-rúaj.El que establece Sus aposentos sobre las aguas, el que pone las nubes por Su carroza, el que anda sobre las alas del viento;
4עֹשֶׂ֣ה מַלְאָכָ֣יו רוּח֑וֹת מְ֝שָׁרְתָ֗יו אֵ֣שׁ לֹהֵֽט׃Oséh malajáv rujót, mesharetáv ésh lohét.El que hace de los vientos Sus mensajeros, y de las flamas de fuego Sus ministros.
5יָֽסַד־אֶ֭רֶץ עַל־מְכוֹנֶ֑יהָ בַּל־תִּ֝מּ֗וֹט עוֹלָ֥ם וָעֶֽד׃Yasád-áretz al-mejonéiha, bal-timmót olám vaéd.Él fundó la tierra sobre sus bases; no será conmovida para siempre jamás.
6תְּ֭הוֹם כַּלְּב֥וּשׁ כִּסִּית֑וֹ עַל־הָ֝רִים יַֽעַמְדוּ־מָֽיִם׃Tehóm jallĕvúsh kissitó, al-jarím yaámdu-máyim.Con el abismo la cubriste como con un vestido; sobre los montes estaban las aguas.
7מִן־גַּעֲרָ֣תְךָ֥ יְנוּס֑וּ מִקּ֥וֹל רַ֝עַמְךָ֥ יֵחָפֵזֽוּ׃Min-gaaratjá yenusún, miqqól raamjá yejafézun.A Tu reprensión huyeron; a la voz de Tu trueno se apresuraron a huir.
8יַעֲל֣וּ הָ֭רִים יֵרְד֣וּ בְקָע֑וֹת אֶל־מְ֝ק֗וֹם אֲשֶׁר־יָסַ֥דְתָּ לָהֶֽם׃Yaalú jarím yeiredú vkaót, el-meqóm ashér-yasádta lahém.Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que Tú les fundaste.
9גְּבֽוּל־שַׂ֭מְתָּ בַּל־יַעֲבֹר֑וּן בַּל־יְ֝שׁוּב֗וּן לְכִסּ֥וֹת הָאָֽרֶץ׃Gvúl-sámta bal-yaavorún, bal-yeshuvún lejissót haáretz.Les pusiste un límite que no traspasarán, para que no vuelvan a cubrir la tierra.
10הַֽמְשַׁלֵּ֤חַ מַעְיָנִים_ בַּנְּחָלִ֑ים בֵּ֥ין הָ֝רִים יְהַלֵּכֽוּ׃Hamshalléaj mayaním bannejalím, béin jarím yejalléjun.Él envía las fuentes por los arroyos; corren entre los montes.
11יַ֭שְׁקוּ כַּל־חַיְת֥וֹ שָׂדָ֑י יִשְׁבְּר֨וּ פְרָאִ֥ים צְמָאָֽם׃Yáshqu jol-jaytó sadái, yishberú fraím tzemáam.Dan de beber a todas las bestias del campo; los asnos monteses mitigan su sed.
12עֲ֭לֵיהֶם עוֹף־הַשָּׁמַ֣יִם יִשְׁכּ֑וֹן מִבֵּ֥ין עֳ֝פָאיִ֗ם יִתְּנוּ־קֽוֹל׃Aleijém óf-hashamáyim yishkón, mibbēin ofaím yittĕnu-qól.A sus orillas habitan las aves del cielo; cantan de entre las ramas.
13מַשְׁקֶ֣ה הָ֭רִים מֵעֲלִיּוֹתָ֑יו מִפְּרִ֥י מַ֝עֲשֶׂ֗יךָ תִּשְׂבַּ֥ע הָאָֽרֶץ׃Mashkéj jarím mealiyyotáv, mipperí maaséija tisbá haáretz.Él riega los montes desde Sus aposentos Altos; del fruto de Tus obras se sacia la tierra.
14מַצְמִ֤יחַ חָצִ֨יר ׀ לַבְּהֵמָ֗ה וְ֭עֵשֶׂב לַעֲבֹדַ֣ת הָאָדָ֑ם לְה֥וֹצִיא לֶ֝חֶם מִן־הָאָֽרֶץ׃Matzmíaj jatzír labbejemáh, veésev laavodát haadám, lehotzí léjem min-haáretz.Él hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre, haciendo salir el pan de la tierra,
15וְיַ֤יִן ׀ יְשַׂמַּ֪ח לְֽבַב־אֱנ֫וֹשׁ לְהַצְהִ֣יל פָּנִ֣ים מִשָּׁ֑מֶן וְ֝לֶ֗חֶם לְֽבַב־אֱנ֥וֹשׁ יִסְעָֽד׃Veyáyin yesammáj lvav-enósh, lejatzhíl paním mishámen, vléjem lvav-enósh yisád.y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace relucir su rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16יִ֭שְׂבְּעוּ עֲצֵ֣י יְהוָ֑ה אַרְזֵ֥י לְ֝בָנ֗וֹן אֲשֶׁ֣ר נָטָֽע׃Yisbeú atzéi Adonái, arzéi Lvanón ashér natá.Se llenan de savia los árboles de Adonai, los cedros del Líbano que Él plantó.
17אֲשֶׁר־שָׁ֭ם צִפֳּרִ֣ים יְקַנֵּ֑נוּ חֲ֝סִידָ֗ה בְּרוֹשִׁ֥ים בֵּיתָֽהּ׃Ashér-shám tzipporím yejannénu, jasidáh beroshím beitáhj.Allí anidan las aves; en los cipreses hace su casa la cigüeña.
18הָרִ֣ים הַ֭גְּבֹהִים לַיְּעֵלִ֑ים סְ֝לָעִ֗ים מַחְסֶ֥ה לַֽשְׁפַנִּֽים׃Jarím haggveohím layyeelím, slaím majséh lashfanním.Los montes altos son para las cabras monteses; las peñas son el refugio para los damanes.
19עָשָׂ֣ה יָרֵ֣חַ לְמוֹעֲדִ֑ים שֶׁ֝֗מֶשׁ יָדַ֥ע מְבוֹאָֽוֹ׃Asáh yaréaj lemoadím, shémesh yadá mevoó.Él hizo la luna para marcar los tiempos; el sol conoce su ocaso.
20תָּֽשֶׁת־חֹ֭שֶׁךְ וִיהִ֣י לָ֑יְלָה בּֽוֹ־תִ֝רְמֹשׂ כַּל־חַיְתוֹ־יָֽעַר׃Táshet-jóshej viyhí láylaj, bo-tirmós jol-jayto-yáar.Pones las tinieblas y es la noche; en ella corretean todas las bestias de la selva.
21הַ֭כְּפִירִים שֹׁאֲגִ֣ים לַטָּ֑רֶף וּלְבַקֵּ֖שׁ מֵאֵ֣ל אָכְלָֽם׃Hakfírím shoaguím lattáref, ulvaqqésh meÉl ojlám.Los cachorros de los leones rugen por la presa, y para buscar de Dios su comida.
22תִּזְרַ֣ח הַ֭שֶּׁמֶשׁ יֵאָסֵפ֑וּן וְאֶל־מְ֝עוֹנֹתָ֗ם יִרְבָּצֽוּ׃Tizráj hashémesh yeaséfun, veel-meonotám yirbátzun.Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas.
23יֵצֵ֥א אָדָ֥ם לְפָעֳל֑וֹ וְֽלַעֲבֹדָת֥וֹ עֲדֵי־עָֽרֶב׃Yetzé adám lefaoló, velaavodató adei-árev.Sale el hombre a su labor, y a su trabajo hasta la tarde.
24מָֽה־רַבּ֨וּ מַעֲשֶׂ֜יךָ יְהוָ֗ה כֻּ֭לָּם בְּחָכְמָ֣ה עָשִׂ֑יתָ מָלְאָ֥ה הָ֝אָ֗רֶץ קִנְיָנֶֽךָ׃Mah-rabbú maaséija Adonái, kullám bejojmáh asíta, maléah haáretz qinyanéija.¡Cuán innumerables son Tus obras, oh Adonai! Todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de Tus criaturas.
25זֶ֤ה ׀ הַיָּ֥ם גָּ֓דוֹל וּרְחַ֬ב יָדָ֑יִם שָֽׁם־רֶ֭מֶשׂ וְאֵ֣ין מִסְפָּ֑ר חַיּ֥וֹת קְ֝טַנּ֗וֹת עִם־גְּדֹלֽוֹת׃Zeh hayyám gadól urjáv yadáyim, shám-rémesh veéin mispár, jayót ktannót im-gdolót.He allí el gran mar y de ancha extensión, en donde hay seres reptantes sin número, animales pequeños y grandes.
26שָׁ֭ם אֳנִיּ֣וֹת יְהַלֵּכ֑וּן לִ֝וְיָתָ֗ן זֶֽה־יָצַ֥רְתָּ לְשַֽׂחֶק־בּֽוֹ׃Shám oniyyót yejalléjun, Livyatán zeh-yatzárta lesájeq-bo.Allí andan los navíos; allí está el Leviatán que hiciste para que jugase en él.
27כֻּ֭לָּם אֵלֶ֣יךָ יְשַׂבֵּר֑וּן לִתֵּ֖ת אָכְלָ֣ם בְּעִתּֽוֹ׃Kullám eléija yesabbérun, littét ojlám beitó.Todos ellos esperan en Ti, para que les des su comida a su tiempo.
28תִּתֵּ֥ן לָהֶ֖ם יִלְקֹט֑וּן תִּפְתַּ֥ח יָ֝דְךָ_ יִשְׂבְּע֥וּן טֽוֹב׃Tittén lahém yilqotún, tiftáj yadéja yisbeún tōv.Tú les das, ellos recogen; abres Tu mano, se sacian de bien.
29תַּסְתִּ֥יר פָּנֶ֨יךָ ׀ יִבָּהֵל֡וּ תֹּסֵ֣ף רוּחָם_ יִגְוָע֑וּוּ וְאֶל־עֲפָרָ֥ם יְשׁוּבֽוּן׃Tastír panéija yivvajélun, toséf rujám yigvaún, veel-afarám yeshuvún.Escondes Tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven a su polvo.
30תִּשְׁלַ֣ח רוּחֲךָ_ יִבָּרֵא֑וּ וּ֝תְחַדֵּ֗שׁ פְּנֵ֣י אֲדָמָֽה׃Tishláj rujajá yibbaréun, utjaddésh pnei adamáj.Envías Tu espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.
31יְהִ֤י כְב֕וֹד יְהוָ֥ה לְעוֹלָ֑ם יִשְׂמַ֥ח יְהוָ֖ה בְּמַעֲשָֽׂיו׃Yihí jvód Adonái leolám, yismáj Adonái bemaasáv.Sea la gloria de Adonai para siempre; alégrese Adonai en Sus obras.
32הַמַּבִּ֣יט לָ֭אָרֶץ וַתִּרְעָ֑ד יִגַּ֖ע בֶּהָרִ֣ים וְֽיֶעֱשָֽׁנוּ׃Hammabbít laáretz vattirád, yiggá bejarím veyeeshánu.Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
33אָשִׁ֣ירָה לַיהוָ֣ה בְּחַיָּ֑י אֲזַמְּרָ֥ה לֵאלֹהַ֖י בְּעוֹדִֽי׃Ashíraj l'Adonái bejayyái, azammĕráj l'Elohái beōdí.A Adonai cantaré en mi vida; salmearé a mi Dios mientras yo exista.
34יֶעֱרַב_ עָלָ֥יו שִׂיחִ֑י אָ֝נֹכִ֗י אֶשְׂמַ֥ח בַּיהוָֽה׃Yeeráv aláv sijí, anójiy esmáj b'Adonái.Séale agradable mi meditación; yo me alegraré en Adonai.
35יִתַּ֤מּוּ חַטָּאִ֨ים ׀ מִן־הָאָ֡רֶץ וּרְשָׁעִ֤ים ׀ ע֤וֹד אֵינָ֗ם בָּרֲכִ֣י נַ֭פְשִׁי אֶת־יְהוָ֑ה הַֽלְלוּ־יָֽהּ׃Yittámmu jattaím min-haáretz, ureshaím ōd einám. Barejí nafshí et-Adonái. Halelú-Yáh.Consúmanse los pecadores de la tierra, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, a Adonai. ¡Haleluyah!

Comentario breve

El Salmo 104 es una de las obras maestras absolutas de la poesía cósmica e hímnica de Tehilim, celebrado en la tradición judía como el gran «Cántico de la Creación» (Barejí Nafshí). Estrechamente vinculado a la liturgia del inicio de mes (Rosh Jodesh), el poema realiza un majestuoso despliegue visual que evoca, paso a paso, los órdenes establecidos durante la obra primordial de Génesis. El salmista contempla el universo visible no como una entidad mecánica e impersonal, sino como el suntuoso palacio del Creador: la luz actúa como Su manto, las nubes configuran Su carroza de guerra y las leyes ecológicas operan bajo Su providencia inmediata. Con exquisito detalle biológico, el texto describe el engranaje perfecto de la naturaleza, donde las fuentes sacian al asno montés, los cedros cobijan a las aves, la noche activa el rugido de los cachorros de león y el amanecer ordena el productivo trabajo del hombre. La pieza halla su clímax teológico al exponer la total dependencia de los seres vivos ante el hálito divino; si Adonai esconde Su rostro, el orden biológico se disuelve en polvo, y si envía Su espíritu, la creación es renovada. El salmo concluye con un anhelo de rectificación ética, advirtiendo que para que la sinfonía armónica del cosmos sea perfecta, es imperativo que el pecado y la malicia humana desaparezcan de la faz de la tierra.

🔊 AUDI7