| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | הַ֥לְלוּיָ֨הּ ׀ הַ֭לְלוּ עַבְדֵ֣י יְהוָ֑ה הַֽ֝לְלוּ אֶת־שֵׁ֥ם יְהוָֽה׃ | Halelú-Yáh. Halelú avdéi Adonái, halelú et-shém Adonái. | ¡Haleluyah! Alabad, siervos de Adonai, alabad el Nombre de Adonai. |
| 2 | יְהִ֨י שֵׁ֣ם יְהוָ֣ה מְבֹרָ֑ךְ מֵ֝עַתָּ֗ה וְעַד־עוֹלָֽם׃ | Yihí shém Adonái mevoráj, meatáh veád-olám. | Sea el Nombre de Adonai bendito desde ahora y para siempre. |
| 3 | מִמִּזְרַח־שֶׁ֥מֶשׁ עַד־מְבוֹא֑וֹ מְ֝הֻלָּ֗ם שֵׁ֣ם יְהוָֽה׃ | Mimmizráj-shémesh ad-mevoó, mejullál shém Adonái. | Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, alabado sea el Nombre de Adonai. |
| 4 | רָ֨ם עַל־כָּל־גּוֹיִ֥ם ׀ יְהוָ֑ה עַ֖ל הַשָּׁמַ֣יִם כְּבוֹדֽוֹ׃ | Rám al-kol-goyím Adonái, ál jashamáyim kevodó. | Excelso sobre todas las naciones es Adonai, sobre los cielos Su gloria. |
| 5 | מִ֭י כִּיהוָ֣ה אֱלֹהֵ֑ינוּ הַֽמַּגְבִּיהִ֥י לָשָֽׁבֶת׃ | Mí k'Adonái Elohéinu, hammagbihí lashávet. | ¿Quién como Adonai nuestro Dios, que se entrona en las alturas, |
| 6 | הַֽמַּשְׁפִּילִ֥י לִרְא֑וֹת בַּשָּׁמַ֥יִם וּבָאָֽרֶץ׃ | Hamashpilí lir'ót, bashamáyim uvaáretz? | que se humilla para mirar lo que hay en el cielo y en la tierra? |
| 7 | מְקִימִ֣י מֵעָפָ֣ר דָּ֑ל מֵ֝אַשְׁפֹּ֗ת יָרִ֥ים אֶבְיֽוֹן׃ | Meqimí meafár dál, meashpót yarím evyón. | Él levanta del polvo al desvalido, y del muladar alza al menesteroso, |
| 8 | לְהוֹשִׁיבִ֥י עִם־נְדִיבִ֑ים עִ֝ם נְדִיבֵ֥י עַמּֽוֹ׃ | Lehoshiví im-nedivím, im nedivéi ammó. | para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de Su pueblo. |
| 9 | מֽוֹשִׁיבִ֨י ׀ עֲקֶ֣רֶת הַבַּיִת֮ אֵֽם־הַבָּנִ֥ים שמְחָ֨ה הַֽלְלוּיָֽהּ׃ | Moshiví aqéret habáyit, ém-habbanim sméjáh. Halelú-Yáh. | Él hace habitar a la estéril en familia, como gozosa madre de hijos. ¡Haleluyah! |
Comentario breve
El Salmo 113 ocupa una posición de inmensa relevancia dentro de la liturgia judía, al constituir la apertura formal del **Halél** (el compendio de salmos de alabanza que se recita en las festividades de Pesaj, Shavuot, Sucot, Janucá y Rosh Jodesh). El poema establece un contraste teológico bellísimo y conmovedor entre la trascendencia absoluta de Adonai y Su inmanencia providencial en los asuntos humanos. Mientras los primeros versículos exaltan la majestad macrocósmica de Aquel que está entronado por encima de los cielos y cuyo Nombre es bendito desde el amanecer hasta el ocaso, la segunda mitad del salmo gira drásticamente hacia los márgenes de la sociedad. El salmista revela que la verdadera grandeza del Creador radica en Su disposición a "humillarse para mirar la tierra", rescatando al desvalido del polvo, elevando al necesitado del muladar para dignificarlo ante los líderes, y transformando la aflicción de la mujer estéril en la alegría desbordante de un hogar lleno de vida.