| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | הַֽלְל֥וּ אֶת־יְהוָ֖ה כָּל־גּוֹיִ֑ם שַׁבְּח֖וּהוּ כָּל־הָֽאֻמִּֽים׃ | Halelú et-Adonái kol-goyím, shabbĕjúhu kol-haummím. | Alabad a Adonai, todas las naciones; ensalzadLe, todos los pueblos. |
| 2 | כִּ֥י גָ֘בַ֤ר עָלֵ֨ינוּ ׀ חַסְדּ֗וֹ וֶֽאֱמֶת־יְהוָ֥ה לְעוֹלָ֗ם הַֽלְלוּ־יָֽהּ׃ | Ki gávar aléinu jasdó, veemét-Adonái leolám. Halelú-Yáh. | Porque ha prevalecido sobre nosotros Su misericordia, y la verdad de Adonai es para siempre. ¡Haleluyah! |
Comentario breve
El Salmo 117 destaca de forma excepcional en el canon de Tehilim por ser el capítulo más breve de toda la Biblia, constando únicamente de dos versículos profundamente densos en significado espiritual. Integrado orgánicamente dentro del conjunto litúrgico del Halél, este poema constituye una poderosa clarificación universalista del pensamiento judío. El salmista convoca explícitamente a todas las naciones del espectro geopolítico (goyím) y a la diversidad de familias de la tierra (ummím) a unirse al coro de alabanza soberana. La exégesis rabínica desentraña una aparente paradoja: ¿por qué los pueblos del mundo habrían de alabar a Adonai porque Su bondad ha prevalecido «sobre nosotros» (Israel)? Los sabios enseñan que cuando el orden internacional reconozca plenamente la fidelidad con la que el Creador ha resguardado y conducido el devenir histórico de Israel a pesar de las adversidades, la verdad imperecedera de Adonai brillará con tal nitidez que catalizará la redención espiritual de toda la humanidad, unificándola en el estribillo eterno: ¡Haleluyah!