| # | Hebreo | Transliteración | Español |
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| 1 | שִׁ֗יר הַֽמַּעֲל֫וֹת אֵלֶ֥יךָ נָשָׂ֥אתִי אֶת-עֵינַ֑י הַ֝יֹּשְׁבִ֗י בַּשָּׁמָֽיִם׃ | Shír hammaalót. Eléija nasáti et-eináy, hayyoshví bashamáyim. | Cántico de los Ascensos. A Ti alcé mis ojos, oh Tú que habitas en los cielos. |
| 2 | הִנֵּ֤ה כְעֵינֵ֣י עֲ֭בָדִים אֶל-יַ֣ד אֲבוֹנֵיהֶ֑ם כְּעֵינֵ֥י שִׁפְחָה֮ אֶל-יַ֪ד גְּבִ֫רְתָּ֥הּ כֵּ֣ן עֵינֵ֥ינוּ אֶל-יְהוָ֣ה אֱלֹהֵ֑ינוּ עַ֝֗ד שֶׁיְּחָנֵּֽנוּ׃ | Hinnéh keeinéi avadím el-yad adonéijem, keeinéi shifjáh el-yad guevirtáh; kén einéinu el-Adonái Elohéinu, ád sheyejannénu. | He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Adonai nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros. |
| 3 | חָנֵּ֥נוּ יְהוָה חָנֵּ֑נוּ כִּֽי-רַ֝֗ב שָׂבַ֥עְנוּ בֽוּז׃ | Jannénu Adonái jannénu, ki-ráv savánu vúz. | Ten misericordia de nosotros, oh Adonai, ten misericordia de nosotros, porque estamos hartos de menosprecio. |
| 4 | רַבַּ֤ת ׀ שָֽׂבְעָה-לָּ֣הּ נַפְשֵׁ֑נוּ הַלַּ֥עַג הַשַּׁאֲנַנִּ֗ים הַבּ֥וּז לִגְאֵיוֹנִֽים׃ | Rabbát saváh-lláh nafsheínu, hallaág hashshaannanním, habúz lig'eioním. | Harta está nuestra alma del escarnio de los que viven desahogados, y del menosprecio de los soberbios. |
Comentario breve
El Salmo 123 es una oración de profunda humildad y dependencia, característica de los "Cantos de Ascenso". El salmista comienza con un gesto de entrega absoluta: dirigir la mirada hacia lo Alto, a Aquel que habita en los cielos. La metáfora central es la del siervo que observa con atención ininterrumpida la mano de su señor. En el mundo antiguo, la mano del amo comunicaba señales, mandatos y, crucialmente, la provisión de alimento o la protección necesaria. Al compararse con un siervo (o sierva), el salmista admite su incapacidad para resolver su situación actual por cuenta propia, expresando una disposición de espera paciente. El contexto es una crisis de dignidad: la comunidad se siente "harta de menosprecio" (sávannu vúz) por parte de las élites soberbias (ha-shaannanním) que viven en la autocomplacencia. La petición es doblemente enfática ("Ten misericordia de nosotros, oh Adonai, ten misericordia de nosotros"), subrayando que la única respuesta ante la insolencia del mundo es buscar el favor del Soberano supremo, quien no ignora el dolor de Sus siervos.