| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | שִׁ֗יר הַֽמַּעֲל֫וֹת הַבֹּטְחִ֣ים בַּיהוָ֑ה כְּהַר-צִיּ֥וֹן לֹא-יִ֝מּ֗וֹט לְעוֹלָ֥ם יֵשֵֽׁב׃ | Shír hammaalót. Habboṭjím b'Adonái, kehar-Tziyyón ló-yimmóṭ, leolám yeshév. | Cántico de los Ascensos. Los que confían en Adonai son como el Monte Sión, que no se mueve, que permanece para siempre. |
| 2 | יְרוּשָׁלִַ֗ם הָרִים֮ סָבִ֥יב לָהּ֒ וַֽיהוָ֗ה סָבִ֥יב לְעַמּ֑וֹ מֵ֝עַתָּ֗ה וְעַד-עוֹלָֽם׃ | Yerushaláim, harím savív láh; v'Adonái savív leammó, meatáh veád-olám. | Jerusalén, montes hay alrededor de ella; y Adonai alrededor de Su pueblo, desde ahora y para siempre. |
| 3 | כִּ֣י לֹ֤א יָנ֨וּחַ ׀ שֵׁבֶט֮ הָרֶשַׁע֮ עַל גּוֹרַ֪ל הַצַּדִּ֫יקִ֥ים לְמַעַן֮ לֹא-יִשְׁלְח֪וּ הַצַּדִּ֫יקִ֥ים בְּעַוְלָ֥תָה יְדֵיהֶֽם׃ | Ki ló yanúaj shévet harésha al gorál hatzaddiqím, lemáan ló-yishlejú hatzaddiqím beavláhtáh yedeihem. | Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; no sea que los justos extiendan sus manos a la iniquidad. |
| 4 | הֵיטִ֣יבָה יְהוָ֣ה לַטּוֹבִ֑ים וְ֝לִישָׁרִ֗ים בְּלִבּוֹתָֽם׃ | Heitívah Adonái laṭṭovím, vlisharím belibbotám. | Haz bien, oh Adonai, a los buenos, y a los rectos de corazón. |
| 5 | וְהַמַּטִּים עֲקַלְקַלּוֹתָ֗ם יוֹלִיכֵ֣ם יְהוָה֮ אֶת-פֹּעֲלֵי֮ הָאָ֪וֶן שָׁל֫וֹם עַל-יִשְׂרָאֵ֥ל׃ | Vehammaṭím aqalkallotám, yolijém Adonái et-foaléy haáven. Shalóm al-Yisraél. | Mas a los que se apartan a sus sendas tortuosas, Adonai los llevará con los que hacen iniquidad. ¡Paz sea sobre Israel! |
Comentario breve
El Salmo 125 es un poema de seguridad inquebrantable para aquellos cuya confianza está depositada en Adonai. La metáfora central es el Monte Sión, cuya estabilidad geográfica sirve de imagen para describir la inmovilidad espiritual del fiel: así como las montañas que rodean Jerusalén proveen una barrera natural, así también la presencia protectora de Adonai envuelve a Su pueblo. El salmo aborda la inquietud común sobre la longevidad de la maldad, asegurando que la "vara de la impiedad" no tendrá un dominio permanente sobre la heredad de los justos, con el fin de proteger la integridad de estos últimos frente a la tentación de sucumbir a prácticas inicuas. El texto termina con una distinción clara: mientras el Creador recompensará a los rectos de corazón, aquellos que eligen caminos tortuosos y se alían con la iniquidad enfrentarán su propia justicia. El cierre, "Paz sea sobre Israel", es el sello que invoca la armonía divina sobre el destino de la nación.