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Tehilim 126 / Salmo 126
#HebreoTransliteraciónEspañol
1שִׁ֗יר הַֽמַּעֲל֫וֹת בְּשׁ֣וּב יְהוָה֮ אֶת-שִׁיבַ֣ת צִיּ֑וֹן הָ֝יִ֗ינוּ כְּחֹלְמִֽים׃Shír hammaalót. Beshúv Adonái et-shívat Tziyyón, hayínu kejolmím.Cántico de los Ascensos. Cuando Adonai hizo volver a los cautivos de Sión, éramos como los que sueñan.
2אָ֤ז יִמָּלֵ֨א שְׂח֪וֹק פִּ֫ינוּ וּלְשׁוֹנֵ֥נוּ רִנָּ֑ה אָ֤ז יֹאמְר֖וּ בַגּוֹיִ֑ם הִגְדִּ֥יל יְהוָ֖ה לַעֲשׂ֣וֹת עִם-אֵֽלֶּה׃Az yimmaleh sejóq pínu, ulshonéinu rinnáh; az yomrú vaggoyím: higdíl Adonái laasót im-élleh.Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de canciones; entonces decían entre las naciones: «Grandes cosas ha hecho Adonai con éstos».
3הִגְדִּ֣יל יְהוָ֣ה לַעֲשׂ֣וֹת עִמָּ֑נוּ הָ֝יִ֗ינוּ שְׂמֵחִֽים׃Higdíl Adonái laasót immánu, hayínu semejím.Grandes cosas ha hecho Adonai con nosotros; estamos alegres.
4שׁוּבָ֣ה יְהוָ֣ה אֶת-שְׁבִיתֵ֑נוּ כַּ֝אֲפִיקִ֗ים בַּנֶּֽגֶב׃Shuváh Adonái et-sheviténu, kaafiqím bannéguev.Haz volver nuestra cautividad, oh Adonai, como los arroyos en el Neguev.
5הַזֹּרְעִ֥ים בְּדִמְעָ֑ה בְּרִנָּ֥ה יִקְצֹֽרוּ׃Hazzorím bedimáh, berinnáh yiqtzóru.Los que siembran con lágrimas, con regocijo segarán.
6הָל֣וֹךְ יֵלֵךְ֮ וּבָכֹה֮ נֹשֵׂא֮ מֶֽשֶׁךְ-הַזָּ֪רַע בֹּֽא-יָב֥וֹא בְרִנָּה֮ נֹשֵׂא֮ אֲלֻמֹּתָֽיו׃Haló jyeléj uvajó nosé meshéj-hazzára, bó-yavó verinnáh nosé alumotáv.Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas vendrá a casa con regocijo, trayendo sus gavillas.

Comentario breve

El Salmo 126 es uno de los cantos más memorables de la colección de los Ascensos (Shir HaMaalot), capturando la emoción del retorno del exilio con una vividez inigualable. El poema comienza con el aturdimiento de quien vive un sueño: la restauración de Sión es tan inesperada y grandiosa que el pueblo apenas puede articular su alegría ("nuestra boca se llenó de risa"). Lo que en el exilio era llanto, en la redención se convierte en el reconocimiento universal de que Adonai ha intervenido en la historia. El salmista no se detiene en el pasado, sino que transita hacia una súplica por el presente, usando la metáfora de los "arroyos en el Neguev": en el desierto, los cauces secos se llenan de repente con torrentes de agua tras una lluvia lejana, simbolizando una revitalización súbita y vital de la nación. El poema culmina con un principio de sabiduría existencial: el ciclo de la vida, donde el esfuerzo ("la preciosa semilla") llevado a cabo con dolor y lágrimas (bedimáh), culmina necesariamente en una cosecha de regocijo (berinnáh). Es un himno que enseña que la fe no anula la siembra trabajosa, sino que garantiza su fructificación final.

🔊 AUDI7