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Tehilim 128 / Salmo 128
#HebreoTransliteraciónEspañol
1שִׁ֗יר הַֽמַּעֲל֫וֹת אַשְׁרֵי כָּל-יְרֵ֣א יְהוָ֑ה הַ֝הֹלֵ֗ךְ בִּדְרָכָֽיו׃Shír hammaalót. Ashréi kol-yeréi Adonái, haholéj bidrajáv.Cántico de los Ascensos. Dichoso todo aquel que teme a Adonai, que anda en Sus caminos.
2יְגִ֣יעַ כַּפֶּ֣יךָ כִּ֣י תֹאכֵ֑ל אַשְׁרֶ֥יךָ וְט֥וֹב לָֽךְ׃Yeguía kappéija ki tojél, ashréija vetóv láj.Cuando comas el trabajo de tus manos, dichoso serás, y te irá bien.
3אֶשְׁתְּךָ֤ כְּגֶ֣פֶן פֹּ֭רִיָּה בְּיַרְכְּתֵ֣י בֵיתֶ֑ךָ בָּ֝נֶ֗יךָ כִּשְׁתִלֵ֥י זֵיתִ֗ים סָבִ֥יב לְשֻׁלְחָנֶֽךָ׃Eshtejá keguéfen porriyyáh beyarktéi veitéja; banéija kishtiléi zeitím, savív leshuljanéja.Tu esposa será como vid fructífera en los recintos de tu casa; tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
4הִנֵּ֣ה כִֽי-כֵ֣ן יְבֹרַ֣ךְ גָּ֑בֶר יְרֵ֥א יְהוָֽה׃Hinnéh ki-jén yevoráj gáver, yeréi Adonái.He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Adonai.
5יְבָרֶכְךָ֣ יְהוָ֣ה מִצִּיּ֑וֹן וּ֝רְאֵ֗ה בְּט֣וּב יְרוּשָׁלִָֽם כֹּ֖ל יְמֵ֣י חַיֶּֽיךָ׃Yevaréjja Adonái miTziyyón; ureéh betóv Yerushaláim, kol yeméi jayyéja.Adonai te bendecirá desde Sión; verás el bien de Jerusalén todos los días de tu vida.
6וּרְאֵֽה-בָנִ֥ים לְבָנֶ֑יךָ שָׁ֝ל֗וֹם עַל-יִשְׂרָאֵֽל׃Ureéh-baním levanéija; shalóm al-Yisraél.Y verás a los hijos de tus hijos. ¡Paz sea sobre Israel!

Comentario breve

El Salmo 128 se erige como el complemento doméstico del Salmo 127. Si el salmo anterior nos recordaba que el esfuerzo humano carece de validez sin el fundamento divino, el 128 nos muestra el fruto tangible de una vida vivida en el temor (yiréi) de Adonai. La bienaventuranza aquí no es abstracta, sino encarnada en la realidad cotidiana: el trabajo productivo ("comerás el trabajo de tus manos"), la armonía familiar simbolizada por la vid fructífera y la estabilidad de una mesa rodeada de hijos, comparados con "plantas de olivo" por su valor, vigor y longevidad. El salmista conecta la bendición personal con la prosperidad del bien colectivo: el hombre que teme al Creador está sintonizado con el bienestar de Jerusalén, extendiendo sus ojos para ver la continuidad generacional hasta los "hijos de sus hijos". El cierre del salmo, "Paz sea sobre Israel", subraya que la bendición del individuo es un hilo tejido dentro del tapiz mayor de la paz nacional, consolidando una visión donde la vida privada y la vida comunitaria prosperan juntas bajo la mirada de Adonai.

🔊 AUDI7