| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | שִׁ֗יר הַֽמַּעֲל֫וֹת רַבַּ֥ת צְרָר֖וּנִי מִנְּעוּרַ֑י יֹאמַר-נָ֥א יִשְׂרָאֵֽל׃ | Shír hammaalót. Rabbát tzerarúni minneúray, yomar-ná Yisraél. | Cántico de los Ascensos. «Mucho me han angustiado desde mi juventud», diga ahora Israel: |
| 2 | רַבַּ֣ת צְרָר֣וּנִי מִנְּעוּרָ֑י גַּ֝֗ם לֹא-יָכְל֥וּ לִֽי׃ | Rabbát tzerarúni minneúray, gam ló-yajlú lí. | «Mucho me han angustiado desde mi juventud, mas no han prevalecido contra mí». |
| 3 | עַל-גַּ֭בִּי חָרְשׁ֣וּ חֹרְשִׁ֑ים הֶ֝אֱרִ֗יכוּ לְמַעֲנִוֹתָֽם׃ | Al-gabbí jarshú jorshím, heeríju lemaaniótam. | Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos sus surcos. |
| 4 | יְהוָ֥ה צַדִּ֑יק קִ֝צֵּ֗ץ עֲב֣וֹת רְשָׁעִֽים׃ | Adonái tzaddík, qiṭtzétz avót reshaím. | Adonai es justo; Él ha cortado los lazos de los impíos. |
| 5 | יֵ֭בֹשׁוּ וְיִסֹּ֣גוּ אָח֑וֹר כֹּ֝֗ל שֹׂנְאֵ֥י צִיּֽוֹן׃ | Yevóshu veyissógu ajór, kol son'éi Tziyyón. | Sean avergonzados y vuelvan atrás todos los que aborrecen a Sión. |
| 6 | יִ֭הְיוּ כַּחֲצִ֣יר גַּגּ֑וֹת שֶׁקֵּדְמַ֥ת שָׁ֝לַ֗ף יָבֵֽשׁ׃ | Yihyú kajatzír gagót, sheqqédmat shaláf yavésh. | Sean como la hierba de los tejados, que se seca antes de que crezca, |
| 7 | שֶׁלֹּ֣א מִלֵּ֣א קֹצֵ֣ר כַּפּ֑וֹ וּ֝מְעַמֵּ֗ר חִצְנֽוֹ׃ | Sheló millé qotzér kappó, umeammér jitznó. | donde el segador no llena su mano, ni el que hace gavillas su seno. |
| 8 | וְלֹ֥א אָמְר֣וּ הָעֹבְרִים֮ בִּרְכַּת-יְהוָ֪ה אֲלֵ֫יכֶ֥ם בֵּרַ֥כְנוּ אֶתְכֶ֑ם בְּשֵׁ֥m יְהוָֽה׃ | Velo amrú haovrím: virkát-Adonái aleijém, berajnú et-jéjem b'shém Adonái. | Ni dijeron los que pasaban: «La bendición de Adonai sea sobre vosotros; os bendecimos en el Nombre de Adonai». |
Comentario breve
El Salmo 129 es un cántico de resistencia y resiliencia nacional. Utilizando la metáfora del arado, el salmista describe la historia de Israel como una serie de aflicciones ("sobre mis espaldas araron los aradores") que han buscado marcar y someter a la nación desde su juventud. Sin embargo, el salmo afirma una verdad central: la persistencia del pueblo no se debe a su propia invencibilidad, sino a la justicia de Adonai, quien corta los yugos y los lazos de la opresión. La segunda mitad del salmo invoca una maldición profética sobre aquellos que aborrecen a Sión: su suerte debe ser como la hierba de los tejados. A diferencia de los campos de cultivo, la hierba en los techos de tierra o paja de la antigüedad carecía de profundidad, secándose rápidamente antes de ser cosechable. Esta imagen simboliza la vacuidad y el fracaso de los planes de los impíos, quienes no recibirán la bendición de los transeúntes —aquel saludo tradicional que deseaba éxito en la siega—, confirmando así que la oposición a Sión es, en última instancia, una labor infructuosa que se desvanece por sí misma.