| # | Hebreo | Transliteración | Español |
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| 1 | שִׁ֗יר הַֽמַּעֲל֫וֹת לְדָוִד֮ יְהוָה֮ לֹא-גָבַ֣הּ לִבִּי֮ וְלֹא-רָמ֥וּ עֵינַי֒ וְלֹא-הִלַּ֪כְתִּי בִּגְדֹל֫וֹת וּבְנִפְלָא֥וֹת מִמֶּֽנִּי׃ | Shír hammaalót leDavíd. Adonái ló-gaváh libbí, veló-ramú eináy; veló-hillájti bigdolót uvniflaót mimménni. | Cántico de los Ascensos. De David. Oh Adonai, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se han enaltecido; ni he andado en grandezas, ni en cosas maravillosas más que yo. |
| 2 | אִם-לֹ֤א שִׁוִּ֨יתִי ׀ וְדוֹמַ֫מְתִּי֮ נַפְשִׁ֪י כְּגָמֻ֥ל עֲלֵ֣י אִמּ֑וֹ כַּגָּמֻ֥ל עָ֝לֵ֗י נַפְשִֽׁי׃ | Im-ló shivvíti vedomámti nafshí, kegamúl alé immó; kagamúl alé nafshí. | Ciertamente he acallado y encalmado mi alma como un niño destetado cerca de su madre; como un niño destetado está mi alma dentro de mí. |
| 3 | יַחֵ֥ל יִשְׂרָאֵ֑ל אֶל-יְ֝הוָ֗ה מֵעַתָּ֥ה וְעַד-עוֹלָֽם׃ | Yajél Yisraél el-Adonái, meatáh veád-olám. | Espera Israel a Adonai, desde ahora y para siempre. |
Comentario breve
El Salmo 131 es un himno de humildad radical y confianza infantil. En un mundo que a menudo valora la autoafirmación, el salmista, identificado como David, comienza con un triple rechazo: no se envanecerá el corazón, no se enaltecerán los ojos, ni buscará alcanzar "grandezas" que excedan su medida divina. La joya de este salmo es la metáfora del "niño destetado" (kegamúl alé immó). El niño destetado ya no busca el pecho por necesidad instintiva de alimento, sino que encuentra satisfacción en la simple presencia de la madre. Esta es la madurez espiritual a la que aspira el salmista: una paz que no depende de obtener respuestas o privilegios, sino de habitar en la cercanía de Adonai. Tras alcanzar esta quietud interior, el salmista traslada su vivencia personal a la comunidad: "Espera Israel a Adonai". La verdadera libertad no se encuentra en el ascenso hacia las grandezas, sino en el reposo absoluto en la voluntad divina, una espera confiada que debe perdurar "desde ahora y para siempre".