| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | מַשְׂכִּ֥יל לְדָוִ֑ד בִּֽהְיוֹת֖וֹ בַמְּעָרָ֣ה תְפִלָּֽה׃ | Maskíl leDavíd, bihyotó vammearáh tefilláh. | Maskil de David. Oración cuando estaba en la cueva. |
| 2 | ק֭וֹלִי אֶל-יְהוָ֣ה אֶזְעָ֑ק קוֹלִ֥י אֶל-יְ֝הוָ֗ה אֶתְחַנָּֽן׃ | Qolí el-Adonái ezáq, qolí el-Adonái etjannán. | Con mi voz clamaré a Adonai; con mi voz pediré a Adonai misericordia. |
| 3 | אֶשְׁפֹּ֣ךְ לְפָנָ֣יו שִׂיחִ֑י צָ֝רָתִ֗י לְפָנָ֥יו אַגִּֽיד׃ | Eshpój lefanáv sijí, tzarátí lefanáv agíd. | Delante de Él expondré mi queja; delante de Él manifestaré mi angustia. |
| 4 | בְּהִתְעַטֵּ֣ף עָלַ֣י רוּחִ֑י וְאַתָּה יָדַ֥עְתָּ נְתִיבָתִ֑י בְּאֹֽרַח-זוּ אֲהַלֵּ֥ךְ טָמְנ֖וּ פַ֣ח לִֽי׃ | Behitattéf aláy rújí, veattáh yadáta netiváti; beóra-zu ahaléj ṭomnú pách lí. | Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, Tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. |
| 5 | הַבֵּ֤ט יָמִ֨ין וּרְאֵה֮ וְאֵֽין-לִ֪י מַכִּ֫יר אָבַ֣ד מָנ֣וֹס מִמֶּ֑נִּי אֵ֖ין דֹּרֵ֣שׁ לְנַפְשִֽׁי׃ | Habbét yamín uréh, veéin-lí makkír; avád manós mimménni, éin dorésh lenafshí. | Mira a la derecha, y observa, pues no hay quien me reconozca; perdí todo refugio, no hay quien cuide de mi vida. |
| 6 | זָעַ֥קְתִּי אֵלֶיךָ֮ יְהוָ֪ה אָ֫מַ֥רְתִּי אַתָּ֣ה מַחְסִ֑י חֶ֝לְקִ֗י בְּאֶ֣רֶץ הַחַיִּֽים׃ | Zaáqti eléija Adonái, amárti: attáh majsí, jelqí beéretz hajayyím. | Clamé a Ti, oh Adonai; dije: «Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes». |
| 7 | הַקְשִׁ֤יבָה אֶל-רִנָּתִ֨י ׀ כִּֽי-דַלּ֣וֹתִי מְאֹ֑ד הַצִּילֵ֥נִי מֵ֝רֹדְפַ֗י כִּ֣י אָמְצ֥וּ מִמֶּֽנִּי׃ | Haqshívah el-rinnáti, ki-dallóti meód; hatziléini merodfáy, ki amtzú mimménni. | Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. |
| 8 | הוֹצִ֣יאָה מִמַּסְגֵּ֣ר נַפְשִׁ֑י לְ֝הוֹד֗וֹת אֶת-שְׁמֶֽךָ׃ בִּ֭י יַכְתִּ֣רוּ צַדִּיקִ֑ים כִּ֖י תִגְמֹ֣ל עָלָֽי׃ | Hotzíah mimmaseguér nafshí, lehodót et-sheméja; bí yajtirú tzaddiqím, ki tigmól aláy. | Saca mi alma de la cárcel, para que alabe Tu Nombre; me rodearán los justos, porque Tú me serás propicio. |
Comentario breve
El Salmo 142 es una oración profundamente personal, un "Maskil" (poema instructivo) compuesto por David mientras se ocultaba en una cueva, probablemente huyendo de Saúl. Es el clamor de alguien que se siente totalmente abandonado por los hombres —"no hay quien me reconozca"— y que, ante la falta de refugios humanos, encuentra en Adonai su única morada y "porción" en la tierra de los vivientes. El salmista expone su angustia sin filtros, reconociendo que su espíritu está desmayado. Lo que hace a este salmo poderoso es la transición: del aislamiento total y la persecución por enemigos "más fuertes" que él, a la súplica de liberación para poder alabar. El final es una visión comunitaria: cuando Adonai responda a su clamor, el salmista no solo estará libre, sino que será rodeado por los justos, quienes celebrarán juntos la bondad divina (tigmól aláy). Es un testimonio de cómo el exilio y la soledad pueden convertirse en el escenario donde se forja una fe que solo depende de la presencia del Eterno.