| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | הַלְלוּיָהּ הַלְלִ֥י נַפְשִׁ֖י אֶת-יְהוָֽה׃ | Halleluyáh. Hallí nafshí et-Adonái. | ¡Aleluya! Alaba, oh alma mía, a Adonai. |
| 2 | אֲהַלְלָ֣ה יְהוָ֣ה בְּחַיָּ֑י אֲזַמְּרָ֖ה לֵאלֹהַ֣י בְּעוֹדִֽי׃ | Ahalelláh Adonái bejayyáy; azamméráh lelo-hái beodí. | Alabaré a Adonai en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. |
| 3 | אַל-תִּבְטְח֥וּ בִנְדִיבִ֑ים בְּבֶן-אָ֝דָ֗ם שֶׁאֵ֣ין ל֥וֹ תְשׁוּעָֽה׃ | Al-tivtejú vindivím, beven-adám sheéin ló teshúáh. | No confiéis en los nobles, ni en hijo de hombre, en quien no hay salvación. |
| 4 | תֵּצֵ֣א רוּח֣וֹ יָשֻׁ֣ב לְאַדְמָת֑וֹ בַּיּ֥וֹם הַ֝ה֗וּא אָבְד֥וּ עֶשְׁתֹּנֹתָֽיו׃ | Tetzé rújo yashúv leadmató, bayyóm hahú avdú eshtonotáv. | Sale su aliento, vuelve a su tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos. |
| 5 | אַשְׁרֵ֗י שֶׁאֵ֤ל יַעֲקֹ֪ב בְּעֶ֫זְר֥וֹ שִׂבְרוֹ עַל-יְהוָ֥ה אֱלֹהָֽיו׃ | Ashréi sheÉl Yaqóv beezró, sivró al-Adonái Eloháv. | Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Adonai su Dios; |
| 6 | עֹשֶׂה שָׁמַ֣יִם וָאָ֑רֶץ אֶת-הַיָּ֖ם וְאֶת-כָּל-אֲשֶׁר-בָּ֑ם הַשֹּׁמֵ֖ר אֱמֶ֣ת לְעוֹלָֽם׃ | oséh shamáyim vaáretz, et-hayyám veét kól-ashér-bám, hashshomér emét leolám. | quien hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellos; quien guarda verdad para siempre; |
| 7 | עֹשֶׂה מִשְׁפָּט לַעֲשׁוּקִים נֹתֵן לֶחֶם לָרְעֵבִים יְהוָה מַתִּיר אֲסוּרִים׃ | oséh mishpát laashuqím, notén léjem lar-eím, Adonái mattír asurím. | quien hace justicia a los agraviados, quien da pan a los hambrientos; Adonai liberta a los cautivos. |
| 8 | יְהוָ֣ה פֹּ֭קֵחַ עִוְרִ֑ים יְהוָ֣ה זֹ֝קֵ֗ף כְּפֽוּפִים׃ יְהוָ֥ה אֹהֵ֥ב צַדִּיקִֽים׃ | Adonái poqéaj ivrím, Adonái zokéf kefufím; Adonái ohéb tzaddiqím. | Adonai abre los ojos a los ciegos; Adonai levanta a los oprimidos; Adonai ama a los justos. |
| 9 | יְהוָ֣ה שֹׁ֭מֵר אֶת-גֵּרִ֑ים יָת֣וֹם וְאַלְמָנָ֣ה יְעוֹדֵ֑ד וְדֶ֖רֶךְ רְשָׁעִ֣ים יְעַוֵּֽת׃ | Adonái shomér et-guérim, yatóm vealmanáh yeodéd, vedérej reshaím yeavvét. | Adonai guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, pero el camino de los impíos trastorna. |
| 10 | יִמְלֹ֤ךְ יְהוָ֨ה ׀ לְעוֹלָ֗ם אֱלֹהַ֣יִךְ צִיּוֹן לְדֹר וָדֹר הַלְלוּיָהּ׃ | Yimló Adonái leolám, Eloháyij Tziyyón ledór vadór. Halleluyáh. | Reinará Adonai eternamente; tu Dios, oh Sión, de generación en generación. ¡Aleluya! |
Comentario breve
El Salmo 146 es una invitación radical a depositar toda nuestra confianza en Adonai, y no en las instituciones humanas ni en el poder de los mortales. El salmista comienza con un imperativo personal: "Alaba, oh alma mía, a Adonai". La advertencia central es tajante: "No confiéis en los nobles, ni en hijo de hombre, en quien no hay salvación". Esta desconfianza en el poder humano no nace del pesimismo, sino del realismo espiritual: el hombre es mortal, su aliento es pasajero y sus planes perecen en un instante. Por el contrario, el "Dios de Jacob" es el Creador eterno y el Guardián de la verdad. El resto del salmo enumera la providencia activa de Adonai, que se caracteriza por ser una defensa de los vulnerables: el agraviado, el hambriento, el cautivo, el ciego, el oprimido, el extranjero, el huérfano y la viuda. Es una teología de la acción: Adonai no es un observador distante, sino un Agente que interviene para corregir las injusticias del mundo. El salmo concluye con un triunfo eterno: la soberanía de Adonai (Yimló Adonai) no está limitada por el tiempo ni por el fracaso humano, sino que se extiende sobre Sión de generación en generación.