| 1 |
מִזְמוֹר לְדָוִד יְהוָה מִי־יָגוּר בְּאָהֳלֶךָ מִי יִשְׁכֹּן בְּהַר קָדְשֶׁךָ׃ |
Mizmor ledavid, Adonai mi-yagúr be'aholéja, mi yishkón behar qodshéja. |
Salmo de David. Adonai, ¿quién habitará en Tu tabernáculo? ¿Quién morará en Tu santo monte? |
| 2 |
הוֹלֵךְ תָּמִים וּפֹעֵל צֶדֶק וְדֹבֵר אֱמֶת בִּלְבָבוֹ׃ |
Holéj tamím ufo'él tsédeq, vedobér emét bilvavó. |
El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. |
| 3 |
לֹא־רָגַל עַל־לְשֹׁנוֹ לֹא־עָשָׂה לְרֵעֵהוּ רָעָה וְחֶרְפָּה לֹא־נָשָׂא עַל־קְרֹבוֹ׃ |
Lo-ragál 'al-leshonó, lo-'asáh lere'éhu ra'áh, vejerpáh lo-nasáh 'al-qeróvo. |
El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. |
| 4 |
נִבְזֶה בְּעֵינָיו נִמְאָס וְאֶת־יִרְאֵי יְהוָה יְכַבֵּד נִשְׁבַּע לְהָרַע וְלֹא יָמִיר׃ |
Nivzéh be'eináv nim'ás, ve'et-yire'é Adonai yejabbéd, nishba' lehará' veló yamír. |
Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Adonai. El que aun jurando en daño propio, no cambia. |
| 5 |
כַּסְפּוֹ לֹא־נָתַן בְּנֶשֶׁךְ וְשׁוֹחַד עַל־נָקִי לֹא לָקָח עֹשֵׂה־אֵלֶּה לֹא יִמּוֹט לְעוֹלָם׃ |
Kaspó lo-natán benéshej, veshójad 'al-naqí lo laqáj, 'oséh-élleh lo yimmót le'olám. |
Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás. |
Comentario breve
El Salmo 15 funciona como una "liturgia de entrada" al santuario de Adonai. David plantea una pregunta fundamental: ¿Qué clase de persona puede estar en la presencia del Creador? La respuesta no se basa en rituales externos ni sacrificios, sino en el carácter ético y la integridad moral del individuo.
El salmista traza un perfil del "justo" que se resume en la coherencia entre el pensamiento, la palabra y la acción. Destaca la honestidad absoluta en el trato con el prójimo —sin calumnias ni malicia— y una lealtad inquebrantable a los principios morales, incluso cuando mantenerlos conlleva un sacrificio personal. Es un llamado a vivir con una conciencia limpia y un compromiso firme con la justicia social, recordándonos que la verdadera espiritualidad se manifiesta en cómo tratamos a los demás y cómo manejamos nuestra integridad en la vida cotidiana.