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📜 Tehilim 22 / Salmo 22

De la angustia profunda a la redención universal: Ayélet HaShájar

🔊 Audio del Salmo 22

# Hebreo Transliteración Sefardí Español
1 לַמְנַצֵּחַ עַל־אַיֶּלֶת הַשַּׁחַר מִזְמוֹר לְדָוִד׃ Lamnatséaj 'al-ayélet hashájar, mizmor ledavid. Al músico principal; sobre Ayélet HaShájar (La cierva de la aurora). Salmo de David.
2 אֵלִי אֵלִי לָמָה עֲזַבְתָּנִי רָחוֹק מִישׁוּעָתִי דִּבְרֵי שַׁאֲגָתִי׃ Elí Elí, lamáh 'azavtháni, rajóq mishu'atí divré sha'agatí. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
3 אֱלֹהַי אֶקְרָא יוֹמָם וְלֹא תַעֲנֶה וְלַיְלָה וְלֹא־דוּמִיָּה לִֿי׃ Eloháy, eqrá yomám veló tha'anéh, veláilah veló-dumiyyáh li. Dios mío, clamo de día y no respondes; y de noche, y no hay sosiego para mí.
4 וְאַתָּה קָדוֹש יוֹשֵׁב תְּהִלּוֹת יִשְׂרָאֵל׃ Ve'attáh qadósh, yoshév tehillót Yisra'él. Pero Tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
5 בְּךָ בָּטְחוּ אֲבֹתֵינוּ בָּטְחוּ וַתְּפַלְּטֵמוֹ׃ Bejá batjú avoténu, batjú vattéfalletémo. En Ti confiaron nuestros padres; confiaron, y Tú los libraste.
6 אֵלֶיהָ זָעֲקוּ וְנִמְלָטוּ בְּךָ בָטְחוּ וְלֹא־בוֹשׁוּ׃ Eléja za'aqú venimlatu, bejá vatjú veló-vóshu. A Ti clamaron, y fueron librados; en Ti confiaron, y no fueron avergonzados.
7 וְאָנֹכִי תוֹלַעַת וְלֹא־אִישׁ חֶרְפַּת אָדָם וּבְזוּי עָם׃ Ve'anojí tholá'at veló-ish, jerpát adám uvzúy 'am. Pero yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.
8 כָּל־רֹאַי יַלְעִגוּ לִי יַפְטִירוּ בְשָׂפָה יָנִיעוּ רֹאשׁ׃ Kol-ro'áy yal'ígu li, yaftíru vesafáh, yaní'u rosh. Todos los que me ven se burlan de mí; mueven los labios, menean la cabeza, diciendo:
9 גֹּל אֶל־יְהוָה יְפַלְּטֵהוּ יַצִּילֵהוּ כִּי חָפֵץ בּוֹ׃ Gol el-Adonai yefalletéhu, yatsiléhu ki jaféts bo. "Encomiéndese a Adonai, que Él lo libre; que Él lo salve, puesto que en Él se complacía".
10 כִּי־אַתָּה גֹחִי מִבָּטֶן מַבְטִיחִי עַל־שְׁדֵי אִמִּי׃ Ki-attáh gojí mibbáten, mavtijí 'al-shedé immí. Pero Tú eres el que me sacó del vientre; me hiciste confiar desde que estaba a los pechos de mi madre.
11 עָלֶיךָ הָשְׁלַכְתִּי מֵרָחֶם מִבֶּטֶן אִמִּי אֵלִי אָתָּה׃ 'Aléja hoshlájti merájem, mibbéten immí Elí áttah. A Ti fui encomendado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, Tú eres mi Dios.
12 אַל־תִּרְחַק מִמֶּנִּי כִּי־צָרָה קְרוֹבָה כִּי־אֵין עוֹזֵר׃ Al-tirjáq mimménni ki-tsaráh qerováh, ki-ein ozér. No Te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
13 סְבָבוּנִי פָּרִים רַבִּים אַבִּירֵי בָשָׁן כִּתְּרוּנִי׃ Sevavúni parím rabbím, abbiré Bashán kitterúni. Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
14 פָּצוּ עָלַי פִּיהֶם אַרְיֵה טֹרֵף וְשֹׁאֵג׃ Patsú 'alay pijém, aryéh toréf veshó'eg. Abrieron contra mí su boca, como león rapaz y rugiente.
15 כַּמַּיִם נִשְׁפַּכְתִּי וְהִתְפָּרְדוּ כָּל־עַצְמוֹתָי הָיָה לִבִּי כַּדּוֹנָג נָמֵס בְּתוֹךְ מֵעָי׃ Kammáyim nishpájti vehitparedú kol-atsmotáy, hayáh libbí kaddónag, namés betój me'áy. Como agua he sido derramado, y todos mi huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
16 יָבֵשׁ כַּחֶרֶשׂ כֹּחִי וּלְשׁוֹנִי מֻדְבָּק מַלְקוֹחָי וְלַעֲפַר־מָוֶת תִּשְׁפְּתֵנִי׃ Yavésh kajéres qojí, ulshoní mudbáq malqojáy, vel'afár-mávet tishpeténi. Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
17 כִּי סְבָבוּנִי כְּלָבִים עֲדַת מְרֵעִים הִקִּיפוּנִי כָּאֲרִי יָדַי וְרַגְלָי׃ Ki sevavúni kelavím, 'adat mere'ím hiqqifúni, ka'arí yadáy veragláy. Porque perros me han rodeado; una banda de malhechores me ha cercado; como león están mis manos y mi pies.
18 אֲסַפֵּר כָּל־עַצְמוֹתָי הֵמָּה יַבִּיטוּ יִרְאוּ־בִי׃ Asappér kol-atsmotáy, hémmah yabbíthu yir'ú-vi. Puedo contar todos mis huesos; ellos miran y me observan.
19 יְחַלְּקוּ בְגָדַי לָהֶם וְעַל־לְבוּשִׁי יַפִּילוּ גוֹרָל׃ Yejalléqú vegadáilehém, ve'al-levushí yappílu gorál. Reparten entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echan suertes.
20 וְאַתָּה יְהוָה אַל־תִּרְחָק אֱיָלוּתִי לְעֶזְרָתִי חוּשָׁה׃ Ve'attáh Adonai al-tirjáq, eyalutí le'ezrathí júshah. Mas Tú, oh Adonai, ¡no Te alejes! Fortaleza mía, ¡apresúrate a socorrerme!
21 הַצִּילָה מֵחֶרֶב נַפְשִׁי מִיַּד־כֶּלֶב יְחִידָתִי׃ Hatsílah mejérev nafshí, miyyad-kélev yejidathí. Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida única.
22 הוֹשִׁיעֵנִי מִפִּי אַרְיֵה וּמִקַּרְנֵי רֵמִים עֲנִיתָנִי׃ Hoshi'éni mippí aryéh, umqqarné remím 'anitháni. Sálvame de la boca del león; y de los cuernos de los bueyes salvajes me has respondido.
23 אֲסַפְּרָה שִׁמְךָ לְאֶחָי בְּתוֹךְ קָהָל אֲהַלְלֶךָּ׃ Asappérah shimjá le'ajáy, betój qahál ahaleléka. Anunciaré Tu nombre a mi hermanos; en medio de la congregación Te alabaré.
24 יִרְאֵי יְהוָה הַלְלוּהוּ כָּל־זֶרַע יַעֲקֹב כַּבְּדוּהוּ וְגוּרוּ מִמֶּנּוּ כָּל־זֶרַע יִשְׂרָאֵל׃ Yir'é Adonai hallelúhu, kol-zéra' Ya'aqóv kabbhedúhu, vegúru mimménnu kol-zéra' Yisra'él. Los que teméis a Adonai, ¡alabadlo! ¡Glorificadlo, toda la simiente de Jacob! Y temedle vosotros, toda la simiente de Israel.
25 כִּי לֹא־בָזָה וְלֹא שִׁקַּץ עֱנוּת עָנִי וְלֹא־הִסְתִּיר פָּנָיו מִמֶּנּוּ וּבְשַׁוְּעוֹ אֵלָיו שָׁמֵעַ׃ Ki lo-vazáh veló shiqqáts 'enút 'aní, veló-histír panáv mimménnu, uvshawve'ó eláv shamé'a. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del desvalido, ni de él escondió Su rostro; sino que cuando clamó a Él, le oyó.
26 מֵאִתְּךָ תְהִלָּתִי בְּקָהָל רָב נְדָרַי אֲשַׁלֵּם נֶגֶד יִרְאָיו׃ Me'ittejá thahillatí beqahál rav, nedaráy ashallém néged yir'áv. De Ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que Le temen.
27 יֹאכְלוּ עֲנָוִים וְיִשְׂבָּעוּ יְהַלְלוּ יְהוָה דֹּרְשָׁיו יְחִי לְבַבְכֶם לָעַד׃ Yojlú 'anavím veyisbá'u, yehalelú Adonai dorsháv, yejí levavjém la'ád. Comerán los humildes y se saciarán; alabarán a Adonai los que Le buscan; ¡viva vuestro corazón para siempre!
28 יִזְכְּרוּ וְיָשֻׁבוּ אֶל־יְהוָה כָּל־אַפְסֵי־אָרֶץ וְיִשְׁתַּחֲוּוּ לְפָנֶיךָ כָּל־מִשְׁפְּחוֹת גּוֹיִם׃ Yizkerú veyashúvu el-Adonai kol-afsé-árets, veyishtajavvú lefanéja kol-mishpejót goyím. Se acordarán y se volverán a Adonai todos los confines de la tierra, y se encorvarán delante de Ti todas las familias de las naciones.
29 כִּי לַיהוָה הַמְּלוּכָה וּמֹשֵׁל בַּגּוֹיִם׃ Ki laAdonai hammelujáh, umoshél baggoyím. Porque de Adonai es el reino, y Él gobierna sobre las naciones.
30 אָכְלוּ וַיִּשְׁתַּחֲוּוּ כָּל־דִּשְׁנֵי־אֶרֶץ לְפָנָיו יִכְרְעוּ כָּל־יוֹרְדֵי עָפָר וְנַפְשׁוֹ לֹא חִיָּה׃ Ajlú vayishtajavvú kol-dishné-árets, lefanáv yijre'ú kol-yoredé 'afár, venafshó lo jiyyáh. Comerán y se postrarán todos los poderosos de la tierra; ante Él se arrodillarán todos los que descienden al polvo, y aquel que no pudo conservar la vida a su propia alma.
31 זֶרַע יַעַבְדֶנּוּ יְסֻפַּר לַאדֹנָי לַדּוֹר׃ Zéra' ya'avdennu, yesuppár laAdonai laddór. Una posteridad Le servirá; esto será relatado de Adonai a la generación venidera.
32 יָבֹאוּ וְיַגִּידוּ צִדְקָתוֹ לְעַם נוֹלָד כִּי עָשָׂה׃ Yavó'u veyaggídu tsidqathó, le'ám nolád ki 'asáh. Vendrán y proclamarán Su justicia a un pueblo que ha de nacer, dirán que Él hizo esto.

Comentario breve

El Salmo 22 es una de las composiciones más conmovedoras de Tehilim, encabezada por la enigmática expresión "Ayélet HaShájar" (la cierva de la aurora), que los sabios de la tradición judía asocian analógicamente con la reina Ester y el prolongado y oscuro exilio del pueblo de Israel, el cual concluye con el despuntar de la redención. El salmo transita de un desgarrador clamor de desolación individual e histórica hacia un clímax de alabanza cósmica y universal.

La apertura del poema expresa la experiencia de ocultamiento del rostro divino (Haster Paním), donde el suplicante se siente desamparado frente al asedio despiadado de sus adversarios, descritos metafóricamente como "toros de Basán" o "perros". No obstante, la memoria espiritual actúa como ancla: el salmista evoca la constante liberación otorgada a las generaciones pasadas. Al alcanzar el versículo 23, el tono se transforma radicalmente del dolor a la gratitud absoluta tras recibir la respuesta celestial. La aflicción del humilde no es ignorada por Hashem; por el contrario, este testimonio de salvación trasciende las fronteras de Israel y convoca a todas las familias de las naciones a reconocer la soberanía del Eterno, asegurando que la fidelidad divina será relatada de generación en generación.