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📜 Tehilim 25 / Salmo 25

Súplica acróstica guiada por el deseo de instrucción divina y perdón

🔊 Audio del Salmo 25

# Hebreo Transliteración Sefardí Español
1 לְדָוִד אֵלֶיךָ יְהוָה נַפְשִׁי אֶשָּׂא׃ Ledavíd, eléja Adonái nafshí essá. De David. A Ti, oh Adonai, elevo mi alma.
2 אֱלֹהַי בְּךָ בָטַחְתִּי אַל־אֵבוֹשָׁה אַל־יַעַלְצוּ אֹיְבַי לִי׃ Eloháy, bejá vatájti al-evóshah, al-ya'altsú oyeváy li. Dios mío, en Ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
3 גַּם כָּל־קֹוֶיךָ לֹא יֵבֹשׁוּ יֵבֹשׁוּ הַבּוֹגְדִים רֵיקָם׃ Gam kol-qovéja lo yevóshu, yevóshu habboguedím reiqám. Ciertamente ninguno de los que en Ti esperan será avergonzado; serán avergonzados los que traicionan sin causa.
4 דְּרָכֶיךָ יְהוָה הוֹדִיעֵנִי אֹרְחוֹתֶךָ לַמְּדֵנִי׃ Derajéja Adonái hodí'eni, orejotéja lamedéni. Muéstrame, oh Adonai, Tus caminos; enséñame Tus sendas.
5 הַדְרִיכֵנִי בַאֲמִתֶּךָ וְלַמְּדֵנִי כִּי־אַתָּה אֱלֹהֵי יִשְׁעִי אוֹתְךָ קִוִּיתִי כָּל־הַיּוֹם׃ Hadríjeni ve'amittéja velamedéni, ki-attáh Elohé yish'í, othéja qivvíti kol-hayóm. Encamíname en Tu verdad y enséñame, porque Tú eres el Dios de mi salvación; en Ti espero todo el día.
6 זְכֹר־רַחֲמֶיךָ יְהוָה וַחֲסָדֶךָ כִּי מֵעוֹלָם הֵמָּה׃ Zejór-rajaméja Adonái vajasadéja, ki me'olám hémmah. Acuérdate, oh Adonai, de Tus tiernas misericordias y de Tus bondades, que son eternas.
7 חַטֹּאות נְעוּרַי וּפְשָׁעַי אַל־תִּזְכֹּר כְּחַסְדְּךָ זְכָר־לִי־אַתָּה לְמַעַן טוּבְךָ יְהוָה׃ Jattó't ne'uráy ufsha'áy al-tizkór, kejasdejá zejór-li-áttah, lemá'an tuvjá Adonái. De los pecados de mi juventud y de mis rebeliones no Te acuerdes; conforme a Tu misericordia acuérdate de mí, por Tu bondad, oh Adonai.
8 טוֹב־וְיָשָׁר יְהוָה עַל־כֵּן יוֹרֶה חַטָּאִים בַּדָּרֶךְ׃ Tov-veyashár Adonái, 'al-ken yoréh jatta'ím baddárej. Bueno y recto es Adonai; por tanto, Él enseñará a los pecadores el camino.
9 יַדְרֵךְ עֲנָוִים בַּמִּשְׁפָּט וִילַמֵּד עֲנָוִים דַּרְכּוֹ׃ Yadréj 'anavím bammishpát, vilamméd 'anavím darkó. Encaminará a los humildes en la justicia, y enseñará a los mansos Su camino.
10 כָּל־אָרְחוֹת יְהוָה חֶסֶד וֶאֱמֶת לְנֹצְרֵי בְרִיתוֹ וְעֵדֹתָיו׃ Kol-orjót Adonái jésed ve'emét, lenotsré beritó ve'edotáv. Todas las sendas de Adonai son misericordia y verdad para los que guardan Su pacto y Sus testimonios.
11 לְמַעַן־שִׁמְךָ יְהוָה וְסָלַחְתָּ לַעֲוֹנִי כִּי רַב־הוּא׃ Lemá'an-shimjá Adonái, vesalájtá la'avoní ki ráb-hu. Por amor de Tu nombre, oh Adonai, perdona también mi iniquidad, porque es grande.
12 מִי־זֶה הָאִישׁ יְרֵא יְהוָה יוֹרֶנּוּ בְּדֶרֶךְ יִבְחָר׃ Mi-zéh ha'ísh yeré Adonái, yorénnu bédérej yivjár. ¿Quién es el hombre que teme a Adonai? Él le enseñará el camino que debe escoger.
13 נַפְשׁוֹ בְּטוֹב תָּלִין וְזַרְעוֹ יִירַשׁ אָרֶץ׃ Nafshó betóv talín, vezar'ó yírash árets. Su alma morará en el bien, y su descendencia heredará la tierra.
14 סוֹד יְהוָה לִירֵאָיו וּבְרִיתוֹ לְהוֹדִיעָם׃ Sod Adonái lire'áv, uvritó lehodí'am. El secreto de Adonai es para los que Le temen, y a ellos dará a conocer Su pacto.
15 עֵינַי תָּמִיד אֶל־יְהוָה כִּי הוּא־יוֹצִיא מֵרֶשֶׁת רַגְלָי׃ 'Eináy tamíd el-Adonái, ki hú-yotsí meréshet ragláy. Mis ojos están siempre hacia Adonai, porque Él sacará mis pies de la red.
16 פְּנֵה־אֵלַי וְחָנֵּנִי כִּי־יָחִיד וְעָנִי אָנִי׃ Penéh-eláy vejonnéni, ki-yajíd ve'aní áni. Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido.
17 צָרוֹת לְבָבִי הִרְחִיבוּ מִמְּצוּקוֹתַי הוֹצִיאֵנִי׃ Tsarót levaví hirjívu, mimmetsuqotáy hotsí'eni. Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis tribulaciones.
18 רְאֵה עָנְיִי וַעֲמָלִי וְשָׂא לְכָל־חַטֹּאותָי׃ Re'éh 'onyí va'amalí, vesá lejol-jattó'táy. Mira mi aflicción y mi desvelo, y perdona todos nuestros pecados.
19 רְאֵה־אוֹיְבַי כִּי־רַבּוּ וְשִׂנְאַת חָמָס שְׂנֵאוּנִי׃ Re'éh-oyeváy ki-rábbu, vesin'át jamás sene'úni. Mira mis enemigos, cuántos son, y con qué odio violento me aborrecen.
20 שָׁמְרָה נַפְשִׁי וְהַצִּילֵנִי אַל־אֵבוֹש כִּי־חָסִיתִי בָךְ׃ Shomráh nafshí vehatsíléni, al-evósh ki-jasíti vaj. Guarda mi alma y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en Ti me he refugiado.
21 תֹּם־וָיֹשֶׁר יִצְּרוּנִי כִּי קִוִּיתִיךָ׃ Tom-vayósher yitserúni, ki qivvitíja. Integridad y rectitud me preserven, porque en Ti espero.
22 פְּדֵה אֱלֹהִים אֶת־יִשְׂרָאֵל מִכֹּל צָרוֹתָיו׃ Pedéh Elohím et-Yisra'él, mikkól tsarotáv. Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

Comentario breve

El Salmo 25 destaca estructuralmente por ser un poema acróstico, donde la mayoría de sus versículos comienzan consecutivamente con las letras del alfabeto hebreo (Alef-Bet). Esta disposición formal refleja el orden, la disciplina y el deseo explícito del rey David de estructurar sus pensamientos ante el Creador en momentos de honda incertidumbre personal y colectiva.

A lo largo del texto se entrelazan armónicamente tres temas fundamentales: la guía moral, el arrepentimiento y la liberación de los opresores. El salmista no se limita a pedir el fin de sus contrariedades externas; su ruego primario se enfoca en el crecimiento espiritual, implorando a Hashem: "Muéstrame Tus caminos; enséñame Tus sendas" (v. 4). Asimismo, el reconocimiento de la falibilidad humana ocupa un rol central mediante la petición explícita de perdón por las faltas de la juventud, apelando no al mérito propio, sino a la bondad inherente del Creador. Un elemento místico de gran valor se halla en el versículo 14: "El secreto (Sod) de Adonai es para los que Le temen", recordándonos que la comprensión profunda de la Realidad Cósmica y del pacto divino está reservada para quienes cultivan una reverencia genuina. El poema culmina expandiéndose desde el plano estrictamente individual hacia una ferviente plegaria colectiva por la redención total del pueblo de Israel.