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📜 Tehilim 32 / Salmo 32

La dicha del perdón y la confesión del alma

🔊 Audio del Salmo 32

# Hebreo Transliteración Sefardí Español
1 לְדָוִד מַשְׂכִּיל אַשְׁרֵי נְשׂוּי־פֶּשַׁע כְּסוּי חֲטָאָה׃ Ledavid, maskíl: ashré nesúi-pésha' kesúi jatá'ah. Masquil de David. ¡Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado!
2 אַשְׁרֵי אָדָם לֹא יַחְשֹׁב יְהוָה לוֹ עָוֹן וְאֵין בְּרוּחוֹ רְמִיָּה׃ Ashré adám lo yajshóv Adonái lo 'avón, ve'ein berujó remiyyáh. ¡Bienaventurado el hombre a quien Adonai no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!
3 כִּי־הֶחֱרַשְׁתִּי בָּלוּ עֲצָמָי בְּשַׁאֲגָתִי כָּל־הַיּוֹם׃ Ki-hejeráshti, balú 'atsamáy besha'agatí kol-hayóm. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
4 כִּי יוֹמָם וָלַיְלָה תִּכְבַּד עָלַי יָדֶךָ נֶהְפַּךְ לְשַׁדִּי בְּחַרְבֹנֵי קַיִץ סֶלָה׃ Ki yomám valáilah, tikhbád 'aláy yadéja, nehpáj leshaddí bejarvonéi qáyits seláh. Porque de día y de noche pesaba sobre mí Tu mano; mi vigor se volvió en sequedad de verano. Selah.
5 חַטָּאתִי אוֹדִיעֲךָ וַעֲוֹנִי לֹא־כִסִּיתִי אָמַרְתִּי אוֹדֶה עֲלֵי פְשָׁעַי לַיהוָה וְאַתָּה נָשָׂאתָ עֲוֹן חַטָּאתִי סֶלָה׃ Jattá'ti odí'a'ja va'avoní lo-jisíti, amárti: odéh 'alé fesha'áy laAdonai, ve'attáh nasáta 'avón jattá'ti seláh. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad; dije: "Confesaré mis transgresiones a Adonai"; y Tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah.
6 עַל־זֹאת יִתְפַּלֵּל כָּל־חָסִיד אֵלֶיךָ לְעֵת מְצֹא רַק לְשֵׁטֶף מַיִם רַבִּים אֵלָיו לֹא יַגִּיעוּ׃ 'Al-zót yitpallél kol-jasíd eléja le'ét metso', raq leshétsef máyim rabbím eláv lo yaggí'u. Por esto orará todo santo a Ti en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas, no llegarán estas a él.
7 אַתָּה סֵתֶר לִי מִצַּר תִּצְּרֵנִי רָנֵּי פַלֵּט תְּסוֹבְבֵנִי סֶלָה׃ Áttah séther li, mitsar titstseréni, ranné fallét tesovvení seláh. Tú eres mi escondite; me preservarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás. Selah.
8 אַשְׂכִּילְךָ וְאוֹרְךָ בְּדֶרֶךְ־זוּ תֵלֵךְ אִיעֲצָה עָלֶיךָ עֵינִי׃ Askiljá ve'orjá bedérej-zu teléj, i'atsáh 'aléja 'einí. "Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré Mis ojos".
9 אַל־תִּהְיוּ כְּסוּס כְּפֶרֶד אֵין הָבִין בְּמֶתֶג־וָרֶסֶן עֶדְיוֹ לִבְלוֹם בַּל קְרֹב אֵלֶיךָ׃ Al-tihyú kesús kephéred ein havín, bemétel-váresen 'edyó livlóm, bal qeróv eléja. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, cuya boca ha de ser refrenada con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.
10 רַבִּים מַכְאוֹבִים לָרָשָׁע וְהַבּוֹטֵחַ בַּיהוָה חֶסֶד יְסוֹבְבֶנּוּ׃ Rabbím maj'ovím larashá', vehabotéaj baAdonai jésed yesovvennu. Muchos dolores hay para el malvado; mas al que espera en Adonai, la misericordia lo rodeará.
11 שִׂמְחוּ בַיהוָה וְגִילוּ צַדִּיקִים וְהַרְנִינוּ כָּל־יִשְׁרֵי־לֵב׃ Simjú vaAdonai veguilú tsaddiqím, veharnínu kol-yishré-lev. ¡Alegraos en Adonai, y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón!

Comentario breve

El Salmo 32 es un profundo "Maskil" (poema instructivo o contemplativo) que ofrece una de las enseñanzas más claras sobre la psicología del pecado, la urgencia de la confesión y la alegría liberadora del perdón divino. David narra su propia experiencia: el intento de ocultar su transgresión no le proporcionó paz, sino que provocó un deterioro físico y espiritual, simbolizado por el pesadez de la mano divina y el agotamiento de su vigor como bajo una sequía veraniega.

El punto de inflexión del salmo ocurre cuando David decide abandonar el engaño: "Confesaré mis transgresiones a Adonai". La respuesta de Hashem es inmediata: "y Tú perdonaste la maldad de mi pecado". Esta revelación transforma su perspectiva, llevándolo a exhortar a otros a no endurecer el corazón. El salmo ofrece una advertencia vital: no debemos ser como la bestia, que solo responde a la fuerza y al freno externo; debemos ser seres dotados de entendimiento, capaces de buscar el camino de Hashem por voluntad propia. El mensaje final es luminoso: mientras el malvado está destinado a rodearse de aflicción, el que confía en Hashem descubre que la misericordia (Jésed) es el horizonte que rodea toda su existencia, culminando en un llamado vibrante a la alegría colectiva para todos los rectos de corazón.