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📜 Tehilim 46 / Salmo 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza: Seguridad en la crisis

🔊 Audio del Salmo 46

# Hebreo Transliteración Sefardí Español
1 לַמְנַצֵּחַ לִבְנֵי־קֹרַח עַל־עֲלָמוֹת שִׁיר׃ Lamnatséaj livnéi-Qóraj, 'al-'alamót shir. Al músico principal. De los hijos de Coré. Sobre Alamot. Cántico.
2 אֱלֹהִים לָנוּ מַחְסֶה וָעֹז עֶזְרָה בְצָרוֹת נִמְצָא מְאֹד׃ Elohím lánu majséh va'óz, 'ezráh vetsarót nimtsá me'ód. Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
3 עַל־כֵּן לֹא־נִירָא בְּהָמִיר אָרֶץ וּבְמוֹט הָרִים בְּלֵב יַמִּים׃ 'Al-ken lo-nir'á, behamír árets, uv-mót harím belev yamím. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra se conmueva, y aunque los montes se desplomen en medio del mar;
4 יֶהֱמוּ יֶחְמְרוּ מֵימָיו יִרְעֲשׁוּ הָרִים בְּגַאֲוָתוֹ סֶלָה׃ Yehemú yejmerú meimáv, yir'ashú harím begav'ató seláh. aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de Su bravura. Selah.
5 נָהָר פְּלָגָיו יְשַׂמְּחוּ עִיר־אֱלֹהִים קֹדֶשׁ מִשְׁכְּנֵי עֶלְיוֹן׃ Nahár pelagáv yesamméju 'ir-Elohím, qódesh mishkenéi 'Elyón. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.
6 אֱלֹהִים בְּקִרְבָּהּ בַּל־תִּמּוֹט יַעְזְרֶהָ אֱלֹהִים לִפְנוֹת בֹּקֶר׃ Elohím beqirbáh bal-timmót, ya'zréh Elóhím lifnót bóqer. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.
7 הָמוּ גוֹיִם מָטוּ מַמְלָכוֹת נָתַן בְּקוֹלוֹ תָּמוֹג אָרֶץ׃ Hamú goyím mátú mamlajót, natán beqoló tamóg árets. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él Su voz, se derritió la tierra.
8 יְהוָה צְבָאוֹת עִמָּנוּ מִשְׂגַּב־לָנוּ אֱלֹהֵי יַעֲקֹב סֶלָה׃ Adonái Tseba'ót 'immánu, misgáv-lánu Elohéi Ya'aqóv seláh. Adonai de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.
9 לְכוּ־חֲזוּ מִפְעֲלוֹת יְהוָה אֲשֶׁר־שָׂם שַׁמּוֹת בָּאָרֶץ׃ Lejú-jazú mif'alót Adonái, ashér-sám shammót ba'árets. Venid, ved las obras de Adonai, que ha puesto asolamientos en la tierra.
10 מַשְׁבִּית מִלְחָמוֹת עַד־קְצֵה הָאָרֶץ קֶשֶׁת יְשַׁבֵּר וְקִצֵּץ חֲנִית עֲגָלוֹת יִשְׂרֹף בָּאֵשׁ׃ Mashbít miljamót 'ad-qetséh ha'árets, qéshet yeshabbér veqitséts janít, 'agalót yisróf ba'ésh. Que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
11 הַרְפּוּ וּדְעוּ כִּי־אָנֹכִי אֱלֹהִים אָרוּם בַּגּוֹיִם אָרוּם בָּאָרֶץ׃ Harpú ude'ú ki-anojí Elohím, arúm baggoyím, arúm ba'árets. "Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; seré exaltado en la tierra".
12 יְהוָה צְבָאוֹת עִמָּנוּ מִשְׂגַּב־לָנוּ אֱלֹהֵי יַעֲקֹב סֶלָה׃ Adonái Tseba'ót 'immánu, misgáv-lánu Elohéi Ya'aqóv seláh. Adonai de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.

Comentario breve

El Salmo 46 es uno de los himnos más poderosos sobre la soberanía divina en medio del caos global. Escrito por los hijos de Coré, este salmo proclama con audacia que la presencia de Adonai es un refugio inexpugnable. La imagen inicial no es de calma, sino de una tierra que se conmueve y montañas que se desploman, representando las crisis más radicales que una civilización o un individuo pueden enfrentar. A pesar de este caos, el salmista declara su falta de temor, porque la seguridad no depende de la estabilidad del entorno, sino de la presencia constante del Creador.

La "ciudad de Dios" (Jerusalem) es descrita no solo como una ubicación geográfica, sino como el lugar donde los "ríos" de la gracia divina alegran al pueblo, protegiéndolo incluso frente al rugido de las naciones y el desmoronamiento de los reinos. El mensaje central es la intervención decisiva de Hashem: cuando las naciones se rebelan, Él pronuncia Su voz y la tierra entera reconoce Su autoridad. El famoso mandato "Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios" (v. 11) no es solo una invitación a la pasividad, sino una llamada a la confianza absoluta y al reconocimiento de que la historia humana, con todas sus guerras, armas y conflictos, está bajo el control final de Aquel que hace cesar la guerra hasta los confines de la tierra. Este salmo es un recordatorio imperecedero de que, en los momentos más oscuros de la historia, Adonai de los ejércitos sigue siendo el refugio inmutable de Su pueblo.