| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | בְּךָ־יְהֹוָ֥ה חָסִ֑יתִי אַל־אֵב֥וֹשָׁה לְעוֹלָֽם׃ | Bejá Adonái jasíti, al-evóshah leolám. | En Ti, oh Adonai, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás. |
| 2 | בְּצִדְקָ֨תְךָ֥ תַּצִּילֵ֪נִי וּֽתְפַלְּטֵ֥נִי הַטֵּֽה־אֵלַ֥י אָ֝זְנְךָ֗ וְהוֹשִׁיעֵֽנִי׃ | Betzidkatéja tatziléni utfallēténi, hattéh-elái oznéja vehoshíeni. | Líbrame en Tu justicia y sálvame; inclina a mí Tu oído y socórreme. |
| 3 | הֱוֵ֤ה לִ֨י ׀ לְצ֥וּר מָע֡וֹן לָב֣וֹא תָּ֭מִיד צִוִּ֣יתָ לְהוֹשִׁיעֵ֑נִי כִּֽי־סַלְעִ֖י וּמְצוּדָתִ֣י אָֽתָּה׃ | Hevéh lí letzúr maón lavó tamíd, tzivvíta lehoshíeni, ki-salí umtzudatí áttah. | Sé para mí una roca de refugio, adonde pueda ir continuamente; Tú has mandado que yo sea salvo, porque Tú eres mi roca y mi fortaleza. |
| 4 | אֱלֹהַ֗י פַּ֭לְּטֵנִי מִיַּ֣ד רָשָׁ֑ע מִכַּ֖ף מְעַוֵּ֣ל וְחוֹמֵֽץ׃ | Elohái pallēténi miyád rashá, mikkáf meavvél vejométz. | Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y del opresor. |
| 5 | כִּֽי־אַתָּ֥ה תִקְוָתִ֑י אֲדֹנָ֥י יְ֝הוִ֗ה מִבְטַחִ֥י מִנְּעוּרָֽי׃ | Ki-áttah tikvatí, Adonái Elohím mivtají minneurái. | Porque Tú eres mi esperanza, oh Adonai Hashem; mi seguridad desde mi juventud. |
| 6 | עָלֶ֨יךָ ׀ נִסְמַ֬כְתִּי מִבֶּ֗טֶן מִמְּעֵ֣י אִ֭מִּי אַתָּ֣ה גוֹזִ֑י בְּךָ֖ תְהִלָּתִ֣י תָמִֽיד׃ | Aléija nismájti mibbéten, mimmeéi immí áttah gozí, bejá tehillatí tamíd. | En Ti he sido sostenido desde el vientre; desde las entrañas de mi madre Tú eres quien me sacó; para Ti será siempre mi alabanza. |
| 7 | כְּ֭מוֹפֵת הָיִ֣יתִי לְרַבִּ֑ים וְ֝אַתָּה_ מַחֲסִי־עֹֽז׃ | Kemofét hayíti lerabbím, veáttah majasí-ōz. | Como un prodigio he sido para muchos, pero Tú eres mi refugio fuerte. |
| 8 | יִמָּ֣לֵא פִ֭י תְּהִלָּתֶ֑ךָ כָּל־הַ֝יּוֹם תִּפְאַרְתֶּֽךָ׃ | Yimmálé fí tehillatéja, kol-hayóm tifartéja. | Sea llena mi boca de Tu alabanza, de Tu gloria todo el día. |
| 9 | אַל־תַּ֭שְׁלִיכֵנִי לְעֵ֣ת זִקְנָ֑ה כִּכְל֥וֹת כֹּ֝חִ֗י אַֽל־תַּעַזְבֵֽנִי׃ | Al-tashlijéni leét ziknáh, kijlót kojí al-taazvéni. | No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mis fuerzas se acaben, no me desampares. |
| 10 | כִּֽי־אָמְר֣וּ אוֹיְבַ֣י לִ֑י וְשֹׁמְרֵ֥י נַ֝פְשִׁ֗י נוֹעֲצ֥וּ יַחְדָּֽו׃ | Ki-amerú oyevái lí, veshomréi nafshí noatzú yajdáv. | Porque mis enemigos hablan de mí, y los que acechan mi vida consultan juntos, |
| 11 | לֵ֭אמֹר אֱלֹהִ֣ים עֲזָב֑וֹ רִדְפ֥וּ וְ֝תִפְשׂ֗וּהוּ כִּי־אֵ֥ין מַצִּֽיל׃ | Lemór Elohím azavó, ridfú vetifsúhu ki-éin matzíl. | diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguidlo y tomadlo, porque no hay quien lo libre. |
| 12 | אֱ֭לֹהִים אַל־תִּרְחַ֣ק מִמֶּ֑נִּי אֱ֝לֹהַ֗י לְעֶזְרָ֥תִי ח֥וּשָׁה (חִֽישָׁה)׃ | Elohím al-tirják mimménni, Elohái leezratí jishaj. | Oh Dios, no Te alejes de mí; Dios mío, apresúrate a socorrerme. |
| 13 | יֵבֹ֣שׁוּ יִכְל֡וּ שֹׂטְנֵ֭י נַפְשִׁ֑י יַעֲט֥וּ חֶרְפָּ֨ה ׀ וּכְלִמָּ֗ה מְבַקְשֵׁ֥י רָעָתִֽי׃ | Yevóshu yijlú sotnéi nafshí, yaatú jerpáh ujlimmáh mevakshéi raatí. | Sean avergonzados y consumidos los adversarios de mi alma; sean cubiertos de oprobio y de ignominia los que buscan mi mal. |
| 14 | וַ֭אֲנִי תָּמִ֣יד אֲיַחֵ֑ל וְ֝הוֹסַפְתִּי_ עַל־כָּל־תְּהִלָּתֶֽךָ׃ | Vaaní tamíd ayajél, vehosaftí al-kol-tehillatéja. | Mas yo esperaré continuamente, y Te alabaré más y más. |
| 15 | פִּ֨י ׀ יְסַפֵּ֬ר צִדְקָתֶ֨ךָ כָּל־הַיּוֹם_ תְּשׁוּעָתֶ֑ךָ כִּ֤י לֹ֖א יָדַ֣עְתִּי סְפֹרֽוֹת׃ | Fí yesappér tzidkatéja, kol-hayóm teshuatéja, ki ló yadátiy seforót. | Mi boca proclamará Tu justicia y Tu salvación todo el día, aunque no puedo enumerarlas. |
| 16 | אָב֗וֹא בִּ֭גְבֻרוֹת אֲדֹנָ֣י יְהוִ֑ה אַזְכִּ֖יר צִדְקָתְךָ֥ לְבַדֶּֽךָ׃ | Avó bigvurót Adonái Elohím, azkír tzidkatéja levaddéja. | Vendré en el poder de Adonai Hashem; haré mención de Tu justicia, de la Tuya sola. |
| 17 | אֱ֭לֹהִים לִמַּדְתַּ֣נִי מִנְּעוּרָ֑י וְעַד־הֵ֝נָּה אַגִּ֥יד נִפְלְאוֹתֶֽךָ׃ | Elohím limmadtáni minneurái, veád-hénnah aggíd nifleotéja. | Oh Dios, Tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado Tus maravillas. |
| 18 | וְגַ֤ם עַד־זִקְנָ֨ה ׀ וְשֵׂיבָ֡ה אֱלֹהִים_ אַֽל־תַּעַזְבֵ֑נִי עַד־אַגִּיד_ זְרוֹעֲךָ֥ לְד֑וֹר לְכָל־יָ֝ב֗וֹא גְּבוּרָתֶֽךָ׃ | Vegám ad-ziknáh vesēiváh Elohím al-taazvéni, ad-aggíd zeroajá ledór, lejól-yavó gvurautéja. | Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie Tu poder a la posteridad, y Tu potencia a todos los que han de venir. |
| 19 | וְצִדְקָתְךָ֥ אֱלֹהִ֖ים עַד־מָר֑וֹם אֲשֶׁר־עָשִׂ֥יתָ גְּ֝דֹל֗וֹת אֱלֹהִ֥ים מִ֥י כָמֽוֹךָ׃ | Vetzidkatéja Elohím ad-maróm, ashér-asíta gdolót, Elohím mí jamója. | Tu justicia, oh Dios, llega hasta lo alto; Tú has hecho grandes cosas, oh Dios, ¿quién como Tú? |
| 20 | אֲשֶׁר_ הִרְאִיתַ֘נִי רְצ֕וֹת רָע֥וֹת וְצָר֖וֹת תָּשׁ֣וּב תְּחַיֵּ֑ינוּ (תְּחַיֵּ֕נִי) וּמִתְּהֹמ֥וֹת הָ֝אָ֗רֶץ תָּשׁ֥וּב תַּעֲלֵֽנִי׃ | Ashér hirītáni tzarót rabbót veraót, tashúv tejayyéni, umittehomót haáretz tashúv taaléni. | Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de los abismos de la tierra volverás a levantarme. |
| 21 | תֶּ֤רֶב ׀ גְּדֻלָּתִ֑י וְתִסֹּ֕ב תְּנַחֲמֵֽנִי׃ | Térev gedullatí, vetissóv tenajaméni. | Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme. |
| 22 | גַּם־אֲנִ֨י ׀ אוֹדְךָ֥ בִכְלִי־נֶ֗בֶל אֲמִתְּךָ֥ אֱלֹהָ֑י אֲזַמְּרָ֥ה לְךָ֥ בְכִנּ֗וֹר קְד֪וֹשׁ יִשְׂרָאֵֽל׃ | Gam-aní odéja vijlí-nével amittéja Elohái, azamméráj lejá vjinnór kedósh Yisraél. | Asimismo yo Te alabaré con el salterio, Tu fidelidad, oh Dios mío; cantaré a Ti con el arpa, oh Santo de Israel. |
| 23 | תְּרַנֵּ֨נָה שְׂפָתַ֜י כִּ֣י אֲזַמְּרָה־לָּ֑ךְ וְ֝נַפְשִׁ֗י אֲשֶׁ֣ר פָּדִֽיתָ׃ | Terannénah sefatái ki azammeráj-láj, vnafshí ashér padíta. | Mis lips se alegrarán cuando cante para Ti, y mi alma, la cual has redimido. |
| 24 | גַּם־לְשׁוֹנִ֥י כָּל־הַיּוֹם_ תֶּהְגֶּ֥ה צִדְקָתֶ֑ךָ כִּי־בֹ֥שׁוּ כִֽי־חָפְר֬וּ מְבַקְשֵׁ֥י רָעָתִֽי׃ | Gam-leshoní kol-hayóm tehgéh tzidkatéja, ki-vóshu ji-jafremú mevakshéi raatí. | Mi lengua hablará también de Tu justicia todo el día; porque han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que buscaban mi mal. |
Comentario breve
El Salmo 71 destaca dentro de Tehilim como la sentida y profunda plegaria de un creyente en la etapa de su vejez. Aunque no lleva un título explícito en el texto masorético, la tradición lo asocia firmemente a David durante los momentos de flaqueza física y el acecho de nuevos oponentes que consideraban que su fuerza se había extinguido. A diferencia de los clamores de juventud, este poema es un repaso biográfico de fidelidad: el salmista reconoce que Adonai ha sido su sostén desde las entrañas maternas y su instructor desde la infancia. El ruego central, "No me deseches en el tiempo de la vejez", no nace del miedo, sino del ferviente deseo de contar el poder y las maravillas divinas a las siguientes generaciones. El salmo entrelaza con maestría la fragilidad de las canas con la inquebrantable firmeza de una vida dedicada a la alabanza, concluyendo en un testimonio vibrante de restauración y consuelo.