| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | לַמְנַצֵּ֥חַ אַל־תַּשְׁחֵ֑ת מִזְמ֖וֹר לְאָסָ֣ף שִׁיר׃ | Lamnatzeáj al-tashjét, mizmór leAsáf shír. | Al músico principal; sobre «No destruyas». Salmo de Asaf. Cántico. |
| 2 | הוֹדִ֨ינוּ לְּ֜ךָ אֱלֹהִ֗ים הוֹדִ֥ינוּ וְקָר֥וֹב שְׁמֶ֑ךָ סִ֜פְּר֝וּ נִפְלְאוֹתֶֽיךָ׃ | Hodínu llejá Elohím hodínu, vekaróv sheméja, sipperú nifleotéija. | Te damos gracias, oh Dios, Te damos gracias; porque cercano está Tu Nombre, los hombres cuentan Tus maravillas. |
| 3 | כִּ֭י אֶקַּ֣ח מוֹעֵ֑ד אֲ֜נִ֕י מֵישָׁרִ֥ים אֶשְׁפֹּֽט׃ | Ki ekkáj moéd, aní meisharím eshpót. | Cuando yo escoja el tiempo fijado, Yo juzgaré rectamente. |
| 4 | נְמֹגִ֥ים אֶ֥רֶץ וְכָל־יֹשְׁבֶ֑יהָ אָנֹכִ֨י תִכַּ֖נְתִּי עַמּוּדֶ֣יהָ סֶּֽלָה׃ | Nemogím éretz vejol-yoshvéija, anójiy tikkántiy ammudéija sélah. | Se disuelven la tierra y todos sus moradores; Yo sostengo firmemente sus columnas. Selah. |
| 5 | אָמַ֣רְתִּי לַ֭הוֹלְלִים אַל־תָּהֹ֑לּוּ וְ֜רְשָׁעִ֗ים אַל־תָּרִ֥ימוּ קָֽרֶן׃ | Ámartiy lajolelím al-tahóllu, ulershaím al-tarímu káren. | Dije a los arrogantes: No os jactéis; y a los impíos: No levantéis el cuerno. |
| 6 | אַל־תָּרִ֣ימוּ לַמָּר֣וֹם קַרְנְכֶ֑ם תְּדַבְּר֖וּ בְצַוָּ֥אר עָתָֽק׃ | Al-tarímu lammáróm karnejém, tedabberú vetzavvár aták. | No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con arrogancia de cuello erguido. |
| 7 | כִּ֤י לֹ֣א מִמּוֹצָ֣א וּמִמַּעֲרָ֑ב וְ֜לֹא מִמִּדְבַּ֥ר הָרִֽים׃ | Ki ló mimmotzá umimmaaráv, veló mimmidbár harím. | Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el engrandecimiento. |
| 8 | כִּֽי־אֱלֹהִ֥ים שֹׁפֵ֑ט זֶ֥ה יַשְׁפִּ֜יל וְזֶ֣ה יָרִֽים׃ | Ki-Elohím shofét, zeh yashpíl vezeh yarím. | Porque Dios es el Juez; a este abate, y a aquel exalta. |
| 9 | כִּ֤י כוֹס_ בְּיַד־יְהֹוָ֡ה וְיַ֥ין חָמַ֥ר מָלֵ֣א מֶסֶךְ_ וַיַּגֵּ֣ר מִזֶּ֑ה אַךְ־שְׁ֜מָרֶיהָ יִמְצ֥וּ יִשְׁתּ֝וּ כֹּ֖ל רִשְׁעֵי־אָֽרֶץ׃ | Ki jós beyád-Adonái veyáyin jamár málé mésej, vayyaggér mizzéh, aj-shemaréija yimtzu yishtú kol rishéi-áretz. | Porque el cáliz está en la mano de Adonai, y el vino está fermentado, lleno de mixtura; y Él lo derrama de un lado a otro; ciertamente hasta las heces lo exprimirán y lo beberán todos los impíos de la tierra. |
| 10 | וַאֲנִ֖י אַגִּ֣יד לְעֹלָ֑ם אֲזַמְּרָ֖ה לֵאלֹהֵ֣י יַעֲקֹֽב׃ | Vaaní aggíd leolám, azammeráh l'Elohéi Yaakóv. | Pero yo lo proclamaré para siempre; cantaré salmos al Dios de Jacob. |
| 11 | וְכָל־קַרְנֵ֣י רְשָׁעִ֣ים אֲגַדֵּ֑עַ תְּ֜רוֹמַ֗מְנָה קַרְנ֧וֹת צַדִּֽיק׃ | Vejol-karnéi reshaím agaddéa, teromámna karnót tzaddík. | Quebrantaré todo el poderío de los impíos; pero el poder de los justos será exaltado. |
Comentario breve
El Salmo 75, atribuido a Asaf y entonado bajo la melodía de Al-Tashjet («No destruyas»), es un imponente himno a la soberanía jurídica de Adonai sobre la historia humana. El poema comienza con una acción de gracias colectiva por la cercanía de la Presencia Divina, reflejada en Sus maravillas visibles. A través de una estructura dialogada, el texto introduce la Voz del propio Creador, Quien advierte que posee un tiempo fijado (Moéd) para ejecutar un juicio rectilíneo, sosteniendo de forma metafórica las columnas morales de un mundo que tiende a disolverse por la iniquidad. El salmo lanza una severa advertencia contra el orgullo y la soberbia de los malvados, simbolizados en el «cuerno alzado», recordándonos que el verdadero engrandecimiento o la caída de los hombres no proviene de las fuerzas cardinales de la geopolítica terrenal, sino del dictamen puro de Dios. La imagen final de la copa con vino espumoso representa la retribución divina, cuyas heces están destinadas a purgar la altivez de la tierra, consolidando la victoria final de la justicia.