| # | Hebreo | Transliteración | Español |
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| 1 | מִזְמ֥וֹר לְאָסָ֑ף אֱלֹהִ֗ים נִצָּ֥ב בַּעֲדַת־אֵ֑ל בְּקֶ֖רֶב אֱלֹהִ֣ים יִשְׁפֹּֽט׃ | Mizmór leAsáf. Elohím nitzzáv baadát-Él, bekérev Elohím yishpót. | Salmo de Asaf. Dios se levanta en la asamblea divina; en medio de los jueces Él juzga: |
| 2 | עַד־מָתַ֥י תִּשְׁפְּטוּ־עָ֑וֶל וּפְנֵ֨י רְשָׁעִ֔ים תִּשְׂאוּ־סֶֽלָה׃ | Ad-matái tishpetu-ável, upnéi reshaím tisu-sélah. | «¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y favoreceréis la persona de los impíos? Selah. |
| 3 | שִׁפְטוּ־דַ֥ל וְיָת֑וֹם עָנִ֖י וָרָ֣שׁ הַצְדִּֽיקוּ׃ | Shiftu-dál veyatóm, aní varásh jatzdíku. | Defended al desvalido y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. |
| 4 | פַּלְּט֥וּ־דַ֣ל וְאֶבְיוֹן_ מִיַּ֖ד רְשָׁעִ֣ים הַצִּֽילוּ׃ | Palletu-dál veevyón, miyád reshaím hatzílu. | Librad al pobre y al necesitado; rescatadlo de la mano de los impíos». |
| 5 | לֹ֤א יָֽדְע֨וּ ׀ וְלֹ֥א יָבִ֗ינוּ בַּחֲשֵׁכָ֥ה יִתְהַלָּ֑כוּ יִ_מּ֭וֹטוּ כָּל־מוֹסְדֵי אָֽרֶץ׃ | Lo yadú veló yavínu, bajashéjaj yitjalláju, yimmótu kol-mosdéi áretz. | No saben, ni entienden; caminan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra. |
| 6 | אֲ֭נִי אָמַ֣רְתִּי אֱלֹהִ֣ים אַתֶּ֑ם וּבְנֵ֖י עֶלְיוֹן_ כֻּלְּכֶֽם׃ | Aní ámarti Elohím áttem, uvnéi Elyón kulljém. | Yo dije: «Vosotros sois jueces, e hijos del Altísimo todos vosotros; |
| 7 | אָ֭כֵן כְּאָדָ֣ם תְּמוּת֑וּן וּכְאַחַ֖ד הַשָּׂרִ֣ים תִּפֹּֽלוּ׃ | Ajén keadám temutún, ujajád hassarím tippólu. | pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis». |
| 8 | קוּמָ֣ה אֱ֭לֹהִים שָׁפְטָ֣ה הָאָ֑רֶץ כִּֽי־אַתָּ֥ה תִנְחַ֖ל בְּכָל־הַגּוֹיִֽם׃ | Kúmah Elohím shoftáh haáretz, ki-áttah tijnál bejól-haggoyím. | ¡Levántate, oh Dios, juzga la tierra; porque Tú heredarás todas las naciones! |
Comentario breve
El Salmo 82 es una breve pero contundente amonestación profética de Asaf dirigida a los magistrados, líderes y jueces terrenales (denominados en el texto original como Elohím debido a su delegada responsabilidad legal y jurídica). El poema abre con una imponente escena: Adonai se sitúa por encima de las cortes humanas para auditar su rectitud. El Creador confronta directamente la ceguera y corrupción de aquellos que pervierten el derecho, descuidando el amparo del huérfano, el pobre y el desvalido, advirtiendo que la falta de justicia social e institucional hace tambalear los cimientos morales del mundo. A pesar de la elevada investidura y la dignidad que les fue otorgada, el salmo les recuerda su ineludible condición mortal frente al Juicio Supremo. El texto concluye con un clamor universal e histórico que suplica la manifestación definitiva de la justicia del Creador sobre toda la tierra.