| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | לִבְנֵי־קֹ֭רַח מִזְמ֥וֹר שִׁ֗יר יְסוּדָת֥וֹ בְּהַרְרֵי־קֹֽדֶשׁ׃ | Livnéi-Kóraj mizmór shír, yesudató beharréi-kódesh. | De los hijos de Coré. Salmo. Cántico. Su cimiento está en los montes santos. |
| 2 | אֹהֵ֣ב יְ֭הֹוָה שַׁעֲרֵ֣י צִיּ֑וֹן מִ֝כֹּ֗ל מִשְׁכְּנ֥וֹת יַעֲקֹֽב׃ | Ohév Adonái shaaréi Tziyyón, mikkól mishkenót Yaakóv. | Ama Adonai las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob. |
| 3 | נִכְבָּד֨וֹת ׀ מְדֻבָּ֥ר בָּ֑ךְ עִ֖יר הָאֱלֹהִ֣ים סֶֽלָה׃ | Nijbadót medubbár báj, ír haElohím sélah. | Cosas gloriosas se dicen de ti, ciudad de Dios. Selah. |
| 4 | אַזְכִּ֤ר ׀ רַ֥הַב וּבָבֶ֨ל֮ לְֽיֹדְעָ֥י הִנֵּ֨ה פְלֶ֧שֶׁת וְצֹ֛ר עִם־כּ֖וּשׁ זֶ֥ה יֻלַּד־שָֽׁם׃ | Azkír Ráhav uVavél leyōdeái, hinnéh Feléshet veTzór im-Kúsh, zeh yullad-shám. | «Mencionaré a Ráhav y a Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allí». |
| 5 | וּלְצִיּ֨וֹן ׀ יֵאָמַ֗ר אִ֣ישׁ וְאִ֣ישׁ יֻלַּד־בָּ֑הּ וְה֥וּא יְכוֹנְנֶ֨הָ עֶלְיֽוֹן׃ | UlTziyyón yeámár, ísh veísh yullad-báh, vejú yejonenéhj Elyón. | Y de Sión se dirá: «Este y aquel varón nacieron en ella»; y el Altísimo mismo la establecerá. |
| 6 | יְֽהֹוָ֗ה יִסְפֹּר֮ בִּכְת֧וֹב עַמִּ֛ים זֶ֥ה יֻלַּד־שָׁ֥ם סֶֽלָה׃ | Adonái yispór bijtóv ammím, zeh yullad-shám sélah. | Adonai contará al registrar los pueblos: «Este nació allí». Selah. |
| 7 | וְשָׁרִ֥ים כְּחֹלְלִ֑ים כָּל־מַעְיָנָ֥י בָּֽךְ׃ | Vesharím kejolelím, kol-mayanáiy báj. | Y cantores y tañedores de flauta dirán: «Todas mis fuentes de alegría están en ti». |
Comentario breve
El Salmo 87, encomendado a los hijos de Coré, es un bellísimo y concentrado himno universalista y profético que exalta la centralidad espiritual del Monte Sión y de Jerusalén. El poema abre declarando que los cimientos de la Ciudad Santa descansan sobre alturas sagradas, siendo las puertas de Sión el lugar dilecto del afecto de Adonai por encima de las demás moradas de Jacob. El núcleo oracular del salmo revela una visión geopolítica asombrosa: potencias imperiales e históricamente adversas como Egipto (llamada metafóricamente Ráhav), Babilonia, Filistea, Tiro y Etiopía, serán registradas por el Creador como si hubiesen adquirido su ciudadanía y nacimiento espiritual dentro de Jerusalén. El salmo concluye con una jubilosa escena de cantores y músicos folclóricos que proclaman en unidad que todas las vertientes de inspiración, gozo y vitalidad de las naciones emanan y confluyen de forma perenne en el seno de Sión.