| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | אֵל־נְקָמ֥וֹת יְהֹוָ֑ה אֵ֥ל נְ֝קָמ֗וֹת הוֹפִֽיעַ׃ | Él-nekamót Adonái, Él nekamót hofíaj. | Oh Adonai, Dios de las venganzas; Dios de las venganzas, ¡resplandece! |
| 2 | הִ֭נָּשֵׂא שֹׁפֵ֣ט הָאָ֑רֶץ הָשֵׁ֥ב גְּ֝מ֗וּל עַל־גֵּאִֽים׃ | Hinnasé shofét haáretz, jashév gemúl al-geím. | Levántate, Juez de la tierra; da el pago que merecen los soberbios. |
| 3 | עַד־מָתַ֨י רְשָׁעִ֖ים יְהֹוָ֑ה עַד־מָתַ֖י רְשָׁעִ֣ים יַעֲלֹֽזוּ׃ | Ad-matái reshaím Adonái, ad-matái reshaím yaalózu. | ¿Hasta cuándo los impíos, oh Adonai, hasta cuándo los impíos se regocijarán? |
| 4 | יַבִּ֣יעוּ יְדַבְּר֣וּ עָתָ֑ק יִ֝תְאַמְּר֗וּ כָּל־פֹּ֥עֲלֵי אָֽוֶן׃ | Yabbíú yedabberú aták, yitammrú kol-póalei áven. | Pronuncian palabras duras, hablan con arrogancia; se jactan todos los que hacen iniquidad. |
| 5 | עַמְּךָ֣ יְהֹוָ֣ה יְדַכְּא֑וּ וְֽנַחֲלָתְךָ֥ יְעַנּֽוּ׃ | Ammejá Adonái yedakkeú, venajalatjá yeannú. | A Tu pueblo, oh Adonai, quebrantan, y a Tu heredad afligen. |
| 6 | אַלְמָנָ֥ה וְגֵ֨ר יַהֲרֹ֑גוּ וְיְתוֹמִ֥ים יְרַצֵּֽחוּ׃ | Almanáj vegér yajarógu, viytomím yeratzéju. | A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. |
| 7 | וַיֹּאמְר֥וּ לֹֽא־יִרְאֶה־יָּ֑הּ וְלֹא־יָ֝בִין_ אֱלֹהֵ֥i יַעֲקֹֽb׃ | Vayyomerú ló-yiréh-Yáh, veló-yavín Elohéi Yaakóv. | Y dicen: «No lo verá Yah, ni lo entenderá el Dios de Jacob». |
| 8 | בִּ֭ינוּ בֹּעֲרִ֣ים בָּעָ֑ם וּ֝כְסִילִ֗ים מָתַ֥י תַּשְׂכִּֽילוּ׃ | Bínu boarím baám, ujzilím matái taskílu. | Entended, necios de entre el pueblo; y vosotros, insensatos, ¿cuándo seréis sabios? |
| 9 | הֲנֹ֨טַע אֹ֭זֶן הֲלֹ֣א יִשְׁמָ֑ע אִֽם־יֹ֥צֵר עַ֝֗יִן הֲלֹ֣a יַבִּֽיט׃ | Hanóta ózen jaló yishmá, im-yōtzér áyin jaló yabbít. | El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? |
| 10 | הֲיֹסֵ֣ר גּ֭וֹיִם הֲלֹ֣א יוֹכִ֑יחַ הַֽמְלַמֵּ֖ד אָדָ֣ם דָּֽעַת׃ | Hayosér goyím jaló yojíaj, hamlamméd adám dáat. | El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? |
| 11 | יְהֹוָ֗ה יֹ֭דֵעַ מַחְשְׁב֣וֹת אָדָ֑ם כִּֽי־הֵ֥מָּה הָֽבֶל׃ | Adonái yōdéa majshevót adám, ki-jémmah hável. | Adonai conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad. |
| 12 | אַשְׁרֵ֤י ׀ הַגֶּבֶר_ אֲשֶׁר־תְּיַסְּרֶ֢נּוּ יָּ֑הּ וּמִתּוֹרָתְךָ֥ תְלַמְּדֶֽנּוּ׃ | Ashréi haggéver ashér-teyassrénnu Yáh, umittoratjá tlammdénnu. | Dichoso el hombre a quien Tú, oh Yah, corriges, y en Tu ley lo instruyes, |
| 13 | לְהַשְׁקִ֥יט לוֹ֙ מִ֣ימֵי רָ֑ע עַ֤ד יִכָּרֶ֨ה לָרָשָׁ֥ע שָֽׁחַת׃ | Lejashkít ló miyméi rá, ád yikkaréh larashá shájat. | para darle descanso en los días de aflicción, hasta que para el impío se cave el foso. |
| 14 | כִּ֤i ׀ לֹא־יִטֹּ֣שׁ יְהֹוָ֣ה עַמּ֑וֹ וְ֝נַחֲלָת֗וֹ לֹ֣א יַעֲזֹֽב׃ | Ki ló-yittósh Adonái ammó, venajalató ló yaazóv. | Porque no abandonará Adonai a Su pueblo, ni desamparará Su heredad. |
| 15 | כִּֽי־עַד־צֶ֭דֶק יָשׁ֣וּב מִשְׁפָּ֑ט וְ֝אַחֲרָ֗יו כָּל־יִשְׁרֵי־לֵֽב׃ | Ki-ad-tzédek yashúv mishpát, veajaráv kol-yishrei-lév. | Sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. |
| 16 | מִֽי־יָק֣וּם לִ֭י עִם־מְרֵעִ֑ים מִֽי־יִתְיַצֵּ֥ב לִ֝י עִם־פֹּ֥עֲלֵי אָֽוֶן׃ | Mí-yakúm lí im-mereím, mí-yityatzév lí im-póalei áven. | ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién se pondrá a mi lado contra los que hacen iniquidad? |
| 17 | לוּלֵ֣י יְהֹוָה_ עֶזְרָ֣תָה לִּ֑י כִּמְעַ֕ט שָׁכְנָ֥ה דוּמָ֖ה נַפְשִֽׁי׃ | Luléi Adonái ezrátaj llí, kimát shajnáh dumáh nafshí. | Si no me hubiera ayudado Adonai, pronto habría habitado mi alma en el silencio. |
| 18 | אִם־אָ֭מַרְתִּי מָ֣טָה רַגְלִ֑י חַסְדְּךָ֥ יְהֹוָ֗ה יִסְעָדֵֽנִי׃ | Im-ámartiy mátaj raglí, jasdejá Adonái yisadéni. | Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh Adonai, me sustentaba. |
| 19 | בְּרֹ֥ב שַׂרְעַפַּ֗י בְּקִרְבִּ֑י תַּ֝נְחוּמֶ֗יךָ יְֽשַׁעַשְׁע֥וּ נַפְשִֽׁי׃ | Berōv sarappái bekirbí, tảnjuméija yeshaashú nafshí. | En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma. |
| 20 | הַֽיְחָבְרְךָ_ כִּסֵּ֣א הַוּ֑וֹת יֹצֵ֖ר עָמָ֣ל עֲלֵי־חֹֽק׃ | Hayjavrejá kissé havvót, yotzér amál aléi-jōk. | ¿Se juntará con Ti el trono de iniquidades, que enmarca el agravio en forma de ley? |
| 21 | יָ֭גוֹדּוּ עַל־נֶ֣פֶש צַדִּ֑יק וְדָ֖ם נָקִ֣י יַרְשִֽׁיעוּ׃ | Yagóddu al-néfesh tzaddík, vedám nakí yarshíu. | Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. |
| 22 | וַיְהִ֨י יְהֹוָ֥ה לִ֣י לְמִשְׂגָּ֑ב וֵ֝אלֹהַ֗י לְצ֥וּר מַחְסִֽי׃ | Vayjí Adonái lí lemisgáv, v'Elohái letzúr majsí. | Mas Adonai ha sido mi baluarte, y mi Dios la roca de mi refugio. |
| 23 | וַיָּ֨שֶׁב עֲלֵיהֶ֜ם אֶת־אוֹנָ֗ם וּבְרָעָתָ֥ם יַצְמִיתֵ֑ם יַ֝צְמִיתֵ֗ם יְהֹוָ֥ה אֱלֹהֵֽינוּ׃ | Vayyáshev aleijém et-onám, uvraatám yatzmitém, yatzmitém Adonái Elohéinu. | Él hará volver sobre ellos su propia iniquidad, y los destruirá en su propia malicia; los destruirá Adonai nuestro Dios. |
Comentario breve
El Salmo 94 es un imponente clamor por la justicia cósmica y social, abriendo con una invocación explícita a Adonai como el «Dios de las venganzas» (entendida en el pensamiento judío como la justa retribución y el restablecimiento del orden moral quebrado). El salmista denuncia con vehemencia la insolencia de tiranos y opresores que persiguen a las capas más vulnerables de la sociedad —la viuda, el extranjero y el huérfano— bajo la absurda premisa de que el Creador permanece ajeno o indiferente a las acciones terrenales. A través de un argumento lógico brillante, el poema confronta esta ceguera espiritual: Aquel que diseñó minuciosamente el ojo y el oído posee, de forma evidente, una capacidad de percepción absoluta sobre la creación. El salmo transiciona gradualmente desde la queja comunitaria hacia un testimonio de consolación íntimo y personal, donde el autor reconoce que el rigor pedagógico de la Torá y el amparo perenne de su Roca son los únicos asideros capaces de sostener al alma cuando flaquean las instituciones humanas y la maldad se disfraza con decretos legales.