| # | Hebreo | Transliteración | Español |
|---|---|---|---|
| 1 | לְכ֭וּ נְרַנְּנָ֣ה לַיהֹוָ֑ה נָ֝רִ֗יעָה לְצ֣וּר יִשְׁעֵֽנוּ׃ | Lejú nerannenáh l'Adonái, naríaj letzúr yishénu. | Venid, cantemos con gozo a Adonai; aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. |
| 2 | נְקַדְּמָ֣ה פָנָ֣יו בְּתוֹדָ֑ה בִּ֝זְמִר֗וֹת נָרִ֥יעַ לֽוֹ׃ | Nekaddemáh fanáv betodáh, bizmirot naríaj lo. | Lleguemos ante Su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos de júbilo. |
| 3 | כִּ֤י אֵ֭ל גָּד֣וֹל יְהֹוָ֑ה וּמֶ֥לֶךְ גָּ֝ד֗וֹל עַל־כָּל־אֱלֹהִֽים׃ | Ki Él gadól Adonái, umélej gadól al-kol-elohím. | Porque Adonai es Dios grande, y Rey grande sobre todos los poderes. |
| 4 | אֲשֶׁר_ בְּיָ֭דוֹ מֶחְקְרֵי־אָ֑רֶץ וְתוֹעֲפ֖וֹת הָרִ֣ים לֽוֹ׃ | Ashér beyadó mejkeréi-áretz, vetoafót jarím lo. | Porque en Su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son Suyas. |
| 5 | אֲשֶׁר־ל֥וֹ הַיָּ֗ם וְה֥וּא עָשָׂ֑הוּ וְ֝יַבֶּ֗שֶׁת יָדָ֥יו יָצָֽרוּ׃ | Ashér-lo hayyám vejú asáhu, veyabbéshet yadáv yatzáru. | Suyo es el mar, pues Él lo hizo; y la tierra seca Sus manos la formaron. |
| 6 | בֹּ֭אוּ נִשְׁתַּחֲוֶ֣ה וְנִכְרָ֑עָה נִ֝בְרְכָ֗ה לִֽפְנֵי־יְהֹוָ֥ה עֹשֵֽׂנוּ׃ | Bóu nishtajavéh venijráaj, nivrejah lifnéi-Adonái osénu. | Venid, postrémonos y encorvémonos; arrodillémonos delante de Adonai nuestro Hacedor. |
| 7 | כִּ֘י ה֤וּא אֱלֹהֵ֨ינוּ֙ וַאֲנַ֨חְנוּ עַ֥ם מַרְעִית֨וֹ וְצֹ֥אן יָד֑וֹ הַ֝יּ֗וֹם אִם־בְּקֹל֥וֹ תִשְׁמָֽעוּ׃ | Ki hú Elohéinu, vaanájsnu am mar-itó vetzón yadó, hayóm im-bekoló tishmáu. | Porque Él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de Su prado, y ovejas de Su mano. Si oyereis hoy Su voz: |
| 8 | אַל־תַּקְשׁ֤וּ לְבַבְכֶם֙ כִּמְרִיבָ֔ה כְּי֥וֹם מַסָּ֖ה בַּמִּדְבָּֽר׃ | Al-takshú levavjém kimriváh, keyóm massáh bammidbár. | «No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto, |
| 9 | אֲשֶׁ֣ר נִ֭סּוּנִי אֲבֳתֵיכֶ֑ם בְּ֝חָנ֗וּנִי גַּם־רָא֥וּ פָּעֳלִֽי׃ | Ashér nissúni avoteijém, bejanúni gam-raú paolí. | donde me tentaron vuestros padres; me probaron, aun cuando habían visto Mi obra. |
| 10 | אַרְבָּ֘עִ֤ים שָׁנָ֨ה ׀ אָק֨וּט בְּד֗וֹר וָאֹמַר_ עַ֤ם תֹּעֵ֣י לֵבָ֣ב הֵ֑מָּה וְ֝הֵ֗ם לֹא־יָדְע֥וּ דְרָכָֽי׃ | Arbaím shánáj akút bedór, vaómar am toéi leváv jémmaj, vejém ló-yadú derajái. | Durante cuarenta años estuve disgustado con esa generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido Mis caminos. |
| 11 | אֲשֶׁר־נִשְׁבַּ֥עְתִּי בְאַפִּ֑י אִם־יְ֝בֹא֗וּ אֶל־מְנוּחָתִֽי׃ | Ashér-nishbáti veappí, im-yevoún el-menujatí». | Por tanto, juré en Mi furor que no entrarían en Mi reposo». |
Comentario breve
El Salmo 95 ocupa un lugar de inmensa relevancia dentro de la liturgia judía, siendo el grandioso himno de apertura con el que se inicia formalmente el servicio de Kabalat Shabat (la recepción del Shabat) cada viernes por la tarde. El poema se divide de forma muy marcada en dos dimensiones espirituales complementarias. La primera parte (versículos 1 al 7) constituye un vibrante y macrocósmico llamado a la alabanza comunitaria, invitando al pueblo a aclamar con panderos y cánticos a la Roca de la salvación, Quien sostiene en Sus manos tanto los abismos terrestres como las cumbres de las montañas. Sin embargo, en el versículo 7 se produce una transición crucial ("Si oyereis hoy Su voz...") donde la lírica adopta un tono profético y oracular directo. Adonai exhorta con firmeza a las generaciones presentes a no repetir la ceguera y la terquedad de los antepasados en el desierto, quienes en Masah y Meriba condicionaron su fidelidad a pesar de haber presenciado continuos portentos. El salmo cierra como una advertencia histórica e imperecedera: la verdadera entrada al reposo sagrado exige una escucha interior dócil, consciente y completamente entregada a los caminos del Creador.