shalomhaverim.org
Índice Tehilim

📜 Tehilim 28 / Salmo 28

El clamor por justicia y la respuesta de la misericordia

🔊 Audio del Salmo 28

# Hebreo Transliteración Sefardí Español
1 לְדָוִד אֵלֶיךָ יְהוָה אֶקְרָא צוּרִי אַל־תֶּחֱרַשׁ מִמֶּנִּי פֶּן־תֶּחֱשֶׁה מִמֶּנִּי וְנִמְשַׁלְתִּי עִם־יוֹרְדֵי בוֹר׃ Ledavid, eléja Adonái eqrá, tsurí al-tejerásh miménni, pen-tejeshéh miménni venimshálti 'im-yoredé vor. De David. A Ti, oh Adonai, invocaré; Roca mía, no seas sordo ante mí, no sea que si callas ante mí, yo sea contado entre los que descienden a la fosa.
2 שְׁמַע קוֹל תַּחֲנוּנַי בְּשַׁוְעִי אֵלֶיךָ בְּנָשְׂאִי יָדַי אֶל־דְּבִיר קָדְשֶׁךָ׃ Shemá' qól tajanunáy beshaw'í eléja, benas'í yadáí el-devír qodshéja. Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a Ti, cuando alzo mis manos hacia el lugar santísimo de Tu santuario.
3 אַל־תִּמְשְׁכֵנִי עִם־רְשָׁעִים וְעִם־פֹּעֲלֵי אָוֶן דֹּבְרֵי שָׁלוֹם עִם־רֵעֵיהֶם וְרָעָה בִּלְבָבָם׃ Al-timshení 'im-resha'ím ve'im-po'aléi áven, dobré shalóm 'im-re'éhem verá'ah bilvavám. No me arrebates juntamente con los malvados y con los que obran iniquidad, que hablan paz con sus prójimos, pero hay maldad en su corazón.
4 תֶּן־לָהֶם כְּפָעֳלָם וּכְרֹעַ מַעַלְלֵיהֶם כְּמַעֲשֵׂה יְדֵיהֶם תֵּן לָהֶם הָשֵׁב גְּמוּלָם לָהֶם׃ Tén-lahém kefo'olám ujeró'a ma'alléihém, kema'aséh yedéihém tén lahém, hashév gemulám lahém. Dales conforme a su obra, y conforme a la maldad de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos; págales su retribución.
5 כִּי לֹא יָבִינוּ אֶל־פְּעֻלֹּת יְהוָה וְאֶל־מַעֲשֵׂה יָדָיו יֶהֶרְסֵם וְלֹא יִבְנֵם׃ Ki lo yavinú el-pe'ullót Adonái ve'el-ma'aséh yadav, yeher-sém veló yivném. Por cuanto no han considerado las obras de Adonai, ni el hecho de Sus manos, Él los destruirá y no los edificará.
6 בָּרוּךְ יְהוָה כִּי־שָׁמַע קוֹל תַּחֲנוּנָי׃ Barúj Adonái ki-shamá' qól tajanunáy. Bendito sea Adonai, porque ha escuchado la voz de mis ruegos.
7 יְהוָה עֻזִּי וּמָגִנִּי בּוֹ בָטַח לִבִּי וְנֶעֱזָרְתִּי וַיַּעֲלֹז לִבִּי וּמִשִּׁירָתִי אֲהוֹדֶנּוּ׃ Adonái 'uzzí umaginní, bo vatáj libbí vene'ezárti, vayya'alóz libbí umishiráti ahodénnu. Adonai es mi fortaleza y mi escudo; en Él confió mi corazón, y fui socorrido; por tanto, se regocijó mi corazón, y con mi cántico Le alabaré.
8 יְהוָה עֹז־לָמוֹ וּמָעוֹז יְשׁוּעוֹת מְשִׁיחוֹ הוּא׃ Adonái 'oz-lamó um'aóz yeshu'ót meshijó hú. Adonai es la fuerza de Su pueblo, y refugio de salvación para Su ungido.
9 הוֹשִׁיעָה אֶת־עַמֶּךָ וּבָרֵךְ אֶת־נַחֲלָתֶךָ וּרְעֵם וְנַשְּׂאֵם עַד־הָעוֹלָם׃ Hoshi'áh et-'amméja uvaréj et-najal atéja, uer'ém venass'ém 'ad-ha'olám. ¡Salva a Tu pueblo, y bendice a Tu heredad; pastoréalos y sostenlos para siempre!

Comentario breve

El Salmo 28 es una oración intensa que oscila entre la angustia personal y la confianza absoluta en la justicia divina. David comienza con un clamor urgente: no desea que Hashem guarde silencio, pues el silencio del Eterno, ante la maldad, equivaldría a ser arrastrado al destino de los impíos ("la fosa"). Esta honestidad brutal en la oración es característica del rey David, quien no teme expresar su temor más profundo ante la aparente indiferencia de lo alto.

El salmo presenta un fuerte contraste moral: la falsedad de aquellos que "hablan paz" mientras ocultan maldad en sus corazones, frente a la rectitud de Hashem, quien discierne lo oculto y retribuye conforme a la obra de cada uno. La parte final del salmo marca una transformación radical: el ruego se convierte en acción de gracias. David experimenta la respuesta divina y proclama que Adonai no es solo su escudo personal, sino la fuerza colectiva de todo Su pueblo. El poema concluye con una petición de cuidado pastoral universal: "Pastoréalos y sostenlos para siempre", elevando la mirada desde el problema personal hacia el bienestar de todo el Israel de Dios.