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📜 Tehilim 31 / Salmo 31

En Tus manos encomiendo mi espíritu: Confianza en la aflicción

🔊 Audio del Salmo 31

# Hebreo Transliteración Sefardí Español
1 לַמְנַצֵּחַ מִזְמוֹר לְדָוִד׃ Lamnatséaj mizmor ledavid. Al músico principal. Salmo de David.
2 בְּךָ יְהוָה חָסִיתִי אַל־אֵבוֹשָׁה לְעוֹלָם בְּצִדְקָתְךָ פַלְּטֵנִי׃ Bejá Adonái jasíti, al-evóshah le'olám, betsidqatéja falleténi. En Ti, oh Adonai, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás; líbrame en Tu justicia.
3 הַטֵּה אֵלַי אָזְנְךָ מְהֵרָה הַצִּילֵנִי הֱיֵה לִי לְצוּר־מָעוֹז לְבֵית מְצוּדוֹת לְהוֹשִׁיעֵנִי׃ Hattéh eláy oznejá mehéráh, hatsiléni, heye li letsúr-ma'óz, levéit metsudót lehoshi'éni. Inclina a mí Tu oído, apresúrate a librarme; sé para mí una roca de fortaleza, un baluarte para salvarme.
4 כִּי־סַלְעִי וּמְצוּדָתִי אָתָּה וּלְמַעַן שִׁמְךָ תַּנְחֵנִי וּתְנַהֲלֵנִי׃ Ki-sal'í umtsudatí áttah, ulemá'an shimjá tanjéni utnahaléni. Porque Tú eres mi roca y mi baluarte; por amor de Tu nombre, guíame y dirígeme.
5 תּוֹצִיאֵנִי מֵרֶשֶׁת זוּ טָמְנוּ לִי כִּי־אַתָּה מָעוֹזִּי׃ Totsi'éni meréshet zu tamnú li, ki-attáh ma'ozzí. Sácame de la red que me han escondido, porque Tú eres mi refugio.
6 בְּיָדְךָ אַפְקִיד רוּחִי פָּדִיתָה אוֹתִי יְהוָה אֵל אֱמֶת׃ Beyadjá afqíd rují, padíta otí Adonái El emét. En Tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Adonai, Dios de verdad.
7 שָׂנֵאתִי הַשֹּׁמְרִים הַבְלֵי־שָׁוְא וַאֲנִי אֶל־יְהוָה בָּטָחְתִּי׃ Sanéti hashomerím havlé-shav, va'aní el-Adonái batájti. Aborrezco a los que observan vanidades ilusorias; mas yo en Adonai confío.
8 אָגִילָה וְאֶשְׂמְחָה בְּחַסְדֶּךָ אֲשֶׁר רָאִיתָ אֶת־עָנְיִי יָדַעְתָּ בְּצָרוֹת נַפְשִׁי׃ Agílah ve'esmejáh bejasdéja, ashér ra'íta et-'onyí, yadá'ta betsarót nafshí. Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia, pues has visto mi aflicción; has conocido las angustias de mi alma.
9 וְלֹא הִסְגַּרְתַּנִי בְּיַד־אוֹיֵב הֶעֱמַדְתָּ בַמֶּרְחָב רַגְלָי׃ Veló hisgartáni beyad-oyév, he'emádta bammerjáv ragláy. Y no me entregaste en mano del enemigo; pusiste mis pies en lugar espacioso.
10 חָנֵּנִי יְהוָה כִּי צַר־לִי עָשְׁשָׁה בְכַעַס עֵינִי נַפְשִׁי וּבִטְנִי׃ Jonéni Adonái ki tsar-li, 'ashsháh veka'as 'einí nafshí uvitní. Ten misericordia de mí, oh Adonai, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma y mis entrañas.
11 כִּי כָלוּ בְיָגוֹן חַיַּי וּשְׁנוֹתַי בַּאֲנָחָה כָּשַׁל בַּעֲוֹנִי כֹחִי וַעֲצָמַי עָשֵׁשׁוּ׃ Ki jalú veyagón jayyái, ushenotáy ba'anajáh, kashál ba'avoní qojí, va'atsamáy 'ashéshu. Porque mi vida se ha ido consumiendo en dolor, y mis años en suspiros; se ha agotado mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
12 מִכָּל־צֹרְרַי הָיִיתִי חֶרְפָּה וְלִשְׁכֵנַי מְאֹד וּפַחַד לִמְיֻדָּעָי רֹאַי בַּחוּץ נָדְדוּ מִמֶּנִּי׃ Mikkól-tsoreráy hayíti jerpáh, velish-jenáy me'ód, ufájad limyuddá'áy, ro'áy bajúts nadédú miménni. De todos mis enemigos he sido objeto de oprobio, y de mis vecinos mucho más; y el espanto de mis conocidos; los que me ven fuera huyen de mí.
13 נִשְׁכַּחְתִּי כְּמֵת מִלֵּב הָיִיתִי כִּכְלִי אֹבֵד׃ Nishkájti kemét millév, hayíti kiklí ovéd. He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso roto.
14 כִּי שָׁמַעְתִּי דִּבַּת רַבִּים מָגוֹר מִסָּבִיב בְּהִוָּסְדָם יַחַד עָלַי לָקַחַת נַפְשִׁי זָמָמוּ׃ Ki shamá'ti dibbát rabbím, magór missavív, behivvasdám yájad 'aláy, laqájat nafshí zamámu. Porque he oído el murmullo de muchos; el terror me rodea por todas partes; mientras conspiran juntos contra mí, traman quitarme la vida.
15 וַאֲנִי עָלֶיךָ בָטַחְתִּי יְהוָה אָמַרְתִּי אֱלֹהַי אָתָּה׃ Va'aní 'aléja vatájti Adonái, amárti Eloháy áttah. Mas yo en Ti confío, oh Adonai; digo: "¡Tú eres mi Dios!".
16 בְּיָדְךָ עִתֹּתָי הַצִּילֵנִי מִיַּד־אוֹיְבַי וּמֵרֹדְפָי׃ Beyadjá 'ittotáy, hatsiléni miyyad-oyeváy umerodfáy. En Tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
17 הָאִירָה פָנֶיךָ עַל־עַבְדֶּךָ הוֹשִׁיעֵנִי בְחַסְדֶּךָ׃ Ha'írah fanéja 'al-'avdéja, hoshi'éni vejasdéja. Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo; sálvame en Tu misericordia.
18 יְהוָה אַל־אֵבוֹשָׁה כִּי קְרָאתִיךָ יֵבֹשׁוּ רְשָׁעִים יִדְּמוּ לִשְׁאוֹל׃ Adonái al-evóshah ki qratíja, yevóshu resha'ím, yiddemú lish'ól. Oh Adonai, no sea yo avergonzado, pues Te he invocado; sean avergonzados los malvados, enmudezcan en el Seol.
19 תֵּאָלַמְנָה שִׂפְתֵי שָׁקֶר הַדֹּבְרוֹת עַל־צַדִּיק עָתָק בְּגַאוָה וָבוּז׃ Te'alámnah siftéi sháqer, haddoverót 'al-tsadíq 'atáq, begaváh vavúz. Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio.
20 מָה רַב־טוּבְךָ אֲשֶׁר־צָפַנְתָּ לִירֵאֶיךָ פָּעַלְתָּ לַחוֹסִים בָּךְ נֶגֶד בְּנֵי אָדָם׃ Mah rav-tuvjá ashér-tsafánta lire'éja, pa'álta lajosím baj, néged bené adám. ¡Cuán grande es Tu bondad, que has guardado para los que Le temen, que has hecho para los que en Ti se refugian, delante de los hijos de los hombres!
21 תַּסְתִּירֵם בְּסֵתֶר פָּנֶיךָ מֵרֻכְסֵי אִישׁ תִּצְפְּנֵם בְּסֻכָּה מֵרִיב לְשֹׁנוֹת׃ Tastirém besétter fanéja merujsé ish, titspeném besukkáh merív leshonót. Los esconderás en lo secreto de Tu presencia de las conjuras del hombre; los pondrás a cubierto en un tabernáculo de la contienda de las lenguas.
22 בָּרוּךְ יְהוָה כִּי הִפְלִיא חַסְדּוֹ לִי בְּעִיר מָצוֹר׃ Barúj Adonái ki hiflí jasdó li, be'ír matsór. Bendito sea Adonai, porque ha hecho maravillosa Su misericordia para conmigo en una ciudad sitiada.
23 וַאֲנִי אָמַרְתִּי בְחָפְזִי נִגְרַזְתִּי מִנֶּגֶד עֵינֶיךָ אָכֵן שָׁמַעְתָּ קוֹל תַּחֲנוּנַי בְּשַׁוְעִי אֵלֶיךָ׃ Va'aní amárti vejofzí, nigrazti minnéged 'einéja, ajén shamá'ta qól tajanunáy beshaw'í eléja. Y yo dije en mi prisa: "¡He sido cortado de delante de Tus ojos!". Sin embargo, Tú escuchaste la voz de mis ruegos cuando clamé a Ti.
24 אֶהֱבוּ אֶת־יְהוָה כָּל־חֲסִידָיו אֱמוּנִים נֹצֵר יְהוָה וּמְשַׁלֵּם עַל־יֶתֶר עֹשֵׂה גַאֲוָה׃ Ehévu et-Adonái kol-jasidáv, emuním notsér Adonái, umeshallém 'al-yéter 'oséh ga'aváh. ¡Amad a Adonai, todos vosotros Sus santos! Adonai preserva a los fieles, y retribuye abundantemente al que procede con soberbia.
25 חִזְקוּ וְיַאֲמֵץ לְבַבְכֶם כָּל־הַמְיַחֲלִים לַיהוָה׃ Jizqú veya'améts levavjém, kol-hamyajalím laAdonái. ¡Esforzaos, y aliéntese vuestro corazón, todos vosotros los que esperáis en Adonai!

Comentario breve

El Salmo 31 es un refugio de fe para el alma atribulada. David, en medio de una intensa persecución y de un profundo agotamiento físico y emocional ("se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma y mis entrañas"), encuentra la salvación no en su propia fuerza, sino en una entrega absoluta a Hashem: "En Tu mano encomiendo mi espíritu". Estas palabras, cargadas de una profunda confianza, han servido de consuelo a través de los siglos como la expresión definitiva de rendición ante el Creador, especialmente en momentos de prueba extrema o ante la proximidad de la muerte.

El salmista describe su situación como estar en una "ciudad sitiada", donde el aislamiento y el oprobio social son tan dolorosos como el peligro físico. Aun en este estado, donde incluso sus conocidos huyen de él, David logra mantener su perspectiva espiritual. El clímax del Salmo se encuentra en el descubrimiento de que Hashem guarda un "gran tesoro de bondad" (v. 20) para quienes Le temen, escondiéndolos en el secreto de Su presencia frente a la hostilidad de los hombres. El Salmo es un recordatorio potente de que, incluso cuando el creyente se siente "cortado de la vista de Hashem" debido a la urgencia de la desesperación, la voz del Eterno sigue atenta a los ruegos, y la paciencia en la espera (v. 25) es el camino hacia una fortaleza renovada y una retribución justa contra la soberbia.