Por Alvaro Eliyahu BaYonah
Muchísimas personas entran a una
sinagoga de una manera y salen de
ella completamente cambiados. Muchos
son cambiados a la fuerza por razón
de las circunstancias ya que no
están familiarizados con el rito que
se sigue adentro. Hablamos del rito
Ortodoxo, ya que el rito Conservador
o mucho menos el rito Reformado no
tienen igual manera. Algunos señores
o señoras vuelven a casa apenados y
avergonzados porque no pudieron
seguir al paso los rezos o los
movimientos o las bendiciones
tradicionales.
Qué pasaría si una de estas personas
recibe el honor de ser invitado a
tomar parte en el servicio?
Naturalmente que tendría que
rechazar semejante honor porque no
tiene ni la mas remota idea de que
es lo que tiene que hacer adelante.
Así como cada uno de nosotros
sabemos que hacer en nuestra propia
casa ante determinados eventos,
también tenemos que conocer qué
hacer en nuestra segunda casa y no
llegar a sentirnos avergonzados.
Nadie entra a su propia casa
avergonzado o con pena, a menos que
haya hecho algo indebido por fuera.
Se debe entrar con confianza a la
sinagoga pero para ello se debe
tener idea de que es lo que sucede
adentro y por qué sucede.
Es natural que si alguien entra por
primera vez a una sinagoga llame la
atención porque adentro se maneja
todo como si fuese una gran familia
y todos son reconocidos. Esto hace
que
el visitante te sienta el
centro de toda la atención. Pero
siempre habrá alguien que le
extienda los brazos y lo invite a
sentarse o a permanecer de pie si es
propicio el momento. Naturalmente
que esto no sucede en todas partes.
Especialmente en Latinoamérica la
entrada por primea vez a una
sinagoga no es fácil de conseguir.
Hay que hacer contacto previo con el
Rabino. El Rabino pedirá información
sobre la persona y de acuerdo a
ello le permitirá su venida al
lugar. Muchos de los Rabinos niegan
su entrada hasta por tres ocasiones
atendiendo a una costumbre basada en
la historia de Ruth y Noemí. A otros
no les interesa recibir a personas
que no muestren raíces firmes de su
judaísmo o alguna certificación de
un Rabino previo. Todo depende de la
sinagoga, del lugar en donde se
encuentre y de la capacidad de esta.
En una sinagoga grande es muy fácil
pasar desapercibido y lograr no
llamar la atención.
Ahora bien. Cómo debemos
presentarnos en una sinagoga?
Generalmente a la entrada de estas
existe un utensilio que aloja
cobertores para la cabeza, sean
masculinos o femeninos. Los hombres
no deben entrar a una sinagoga con
la cabeza descubierta. Para
ellos hay suficientes Kipot (plural
de Kipa) a la entrada y deben
proceder a cubrirse. En el caso de
la mujer, todo depende de su estado
civil. Si es soltera la costumbre es
no cubrirse; si son casadas, muchas
usan velos o pañoletas o sombreros o
algún tipo de cobertura. El cubrirse
la cabeza no es que represente una
santidad especial. Se ha venido
usando por costumbre, aunque se
tiene en cuenta que su uso se
realiza por respeto y humildad
delante de Dios. Dice el Talmud:
“Rav Huna no caminaba cuatro amot
-seis pies- con la cabeza
descubierta. El diría: La Shejina
está sobre mi cabeza”(Kidushin 31a).
Nuestros sabios enseñan: “Cubre tu
cabeza y así la reverencia a Dios
estará sobre tu cabeza”(Shabbat
156b).
No es que exista un requerimiento de
la Torá sobre el cubrimiento de la
cabeza en determinados momentos. La
Torá solo requiere que los
Sacerdotes se cubran sus cabezas
mientras realizan las funciones del
Templo, lo que indicaba un respeto a
la gloria de Dios -Lekavod
uletiferet- (Exodo 28: 2,4). Esta
sugerencia en la Torá ha hecho que
se acepte la costumbre
universalmente al considerar que
Hashem nos escogió como un reino de
sacerdotes y una nación santa”
(Exodo 19:6)
Cómo vestirnos al entrar en la
sinagoga? Eso depende de las
costumbres de cada país. Aquí en
Estados Unidos se acostumbra que el
hombre vista con saco y corbata en
tiempo regular. Cuando
el clima cambia como en
verano se acostumbran ropas mas
ligeras. Muchos de nosotros
acostumbramos usar sombrero, sea
negro o café o en algunos casos mas
claros. En el verano en Israel se
acostumbra ir sin chaqueta y sin
corbata, con camisa sport.
Para la mujer se acostumbra vestidos
con manga larga y cubierta su
espalda y sus faldas hasta debajo de
las rodillas. Los jeans o slacks
quedan fuera para vestirlos en casa.
La modestia es el principal
ingrediente para toda ocasión. Es
muy común que se utilice un vestido
especial para Shabat y Fiestas, a
diferencia de los vestidos usados a
diario. En pocas palabras se dice
que lo que es apropiado para los
días de semana es inapropiado para
Shabat y Festivales. Se pretende que
se honre al día Shabat con algo
especial y diferente. Así en algunas
sinagogas se permita el uso de jeans
entre semana, no es bien visto
durante el Shabat y las fiestas.
No se debe usar la frivolidad
mientras se encuentra en una
sinagoga. No se debe fumar (ni aun
en los demás días), no se debe comer
o mascar chicle o actuar de manera
irreverente. Se debe considerar que
se esta delante de la realeza,
delante del Rey de Reyes, el Eterno
Adonay Tzebaot.
Se tiene que tener cuidado al
escoger una silla cuando se llega a
la sinagoga. Generalmente cada uno
tiene un lugar que siempre usa y en
donde se encuentra guardado su Sidur
y su tallit, en el caso de los
hombres. Esto cuando la silletería
ha sido elaborada de tal manera que
sirve como escritorio, parecidos a
los usados en las escuelas o
Yeshivot. Comúnmente, cada miembro
acostumbra un solo lugar cada Shabat
como también a separar una fila de
sillas para una familia que
previamente ha invitado. Este hábito
de fijar un lugar se basa en el
Shuljan Aruj que requiere que cada
uno fije un lugar para sus oraciones
(OH 90:19).
Algunas sinagogas acostumbran dejar
al frente de las sillas un Sidur
para orar. En otras, el Sidur y el
Jumash se encuentran en una sala
especialmente diseñada para albergar
estantes con los diferentes libros
sagrados. Siempre se deben tomar
ambos, un Sidur y la Torá o el Libro
de la Torá que se vaya a leer en esa
semana.
Si quien visita no lleva un Manto
para orar o Tallit, la sinagoga le
puede proveer uno. Para ello existen
varios apostados cerca a la entrada
del salón de oraciones o Shul.
Algunas sinagogas en Latinoamérica
no permiten que una persona no judía
se coloque el tallit.
Al colocarse el Tallit, la persona
debe recitar una oración: Baruj atá
Adonay elohenu Melej haOlam, asher
kideshanu bemitzvotav, vetzivanu
lehitatef betzitzit. -Bendito
eres Tu Señor Dios Nuestro
Rey del universo, quien nos ha
santificado con Sus mandamientos y
nos ha ordenado envolvernos en el
Tzitzit-.
Existen manera para colocarse el
Tallit. Dependiendo de la costumbre
Sefardita o Askenazi.
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